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Entrevista de Donald Trump en «60 Minutes» y sus repercusiones

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La entrevista del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundida por el programa 60 Minutes de la cadena CBS News, representa un nuevo episodio en el prolongado enfrentamiento entre la Casa Blanca y los medios de comunicación, al mismo tiempo que arroja luz sobre líneas de acción política, comunicativa y judicial que cruzan el panorama estadounidense.

La conversación, realizada en la residencia de Mar-a-Lago y conducida por la corresponsal Norah O’Donnell, fue registrada con una duración aproximada de 90 minutos, aunque el segmento principal que se transmitió en televisión duró apenas alrededor de 28 minutos.  Después de la emisión se puso a disposición una versión extendida de 73 minutos y el texto completo de la entrevista. 

Uno de los elementos centrales de esta entrevista es que se realiza en un contexto de tensión entre Trump y CBS News. En 2024, Trump presentó una demanda contra la cadena por la edición de una entrevista a Kamala Harris que él calificó de manipulada, demanda que se resolvió en julio de 2025 mediante un acuerdo de 16 millones de dólares, sin admisión de culpa de parte de CBS.  Durante el combate legal, la propia 60 Minutes se vio enfrentada al dilema de la edición, la autonomía periodística y la presión de un gran actor político.

En la entrevista Trump hace varias afirmaciones y propone líneas de acción que merecen atención. Relacionado con la migración, el presidente defendió la actuación de la agencia U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE) y argumentó que las redadas llevadas a cabo “no han sido suficientes”, atribuyendo las limitaciones a jueces federales “liberales” que, según él, obstaculizan la aplicación de normas de inmigración más estrictas.  Sobre cuestiones geopolíticas, Trump reiteró que no estaba dispuesto a que EE.UU. fuera desplazado en el campo de la tecnología, al tiempo que mencionó amenazas vinculadas a potencias rivales.  Otro eje de la entrevista es la cuestión del cierre parcial del gobierno estadounidense, que Trump ubicó como responsabilidad de los legisladores demócratas. 

En cuanto al tratamiento mediático y la edición de contenidos, en una parte que no fue incluida en la versión televisada, Trump declaró que “60 Minutes me pagó mucho dinero” como resultado del litigio con CBS, y acusó a la cadena de haber manipulado una respuesta de Harris antes de la elección de 2024 que, según él, era “determinante para la elección”.  También elogió el liderazgo de Bari Weiss al frente de CBS News, señalando que la cadena contaba con “una gran nueva líder” según su juicio, comentario que igualmente fue excluido de la versión televisada. 

El hecho de que partes de la entrevista se editaran para la emisión principal y que los fragmentos omitidos incluyan críticas directas contra la cadena que lidera la emisión añade otra dimensión al debate sobre la libertad de prensa, la edición de medios y la influencia política. La decisión de CBS de publicar íntegramente la transcripción y una versión extendida responde, en parte, al acuerdo alcanzado con Trump en la demanda, pero también plantea interrogantes sobre la autonomía editorial cuando un medio se convierte en parte de una disputa con un actor político tan poderoso.

Las implicaciones políticas son amplias. Para Trump, la entrevista no solo cumple un papel comunicativo ante su base electoral, sino que también refuerza su narrativa de que los medios tradicionales están sesgados y actúan en su contra. Para el ecosistema mediático, el caso representa un momento de tensión entre independencia editorial y riesgos legales o reputacionales cuando el interlocutor es un expresidente y candidato recurrente. Para el público, la versión mediática y la versión extendida ofrecen un contraste que invita a reflexionar sobre lo que se muestra vs. lo que se omite en los grandes medios.

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