El poderoso ciclón Tifón Kalmaegi (conocido localmente como “Tino”) ha generado una situación de desastre en las provincias centrales de Filipinas, dejando un saldo de al menos 92 personas muertas, 26 desaparecidas y más de 400 000 evacuadas, según el último balance oficial.
El fenómeno meteorológico tocó tierra con vientos aproximados de 130 km/h y provocó graves inundaciones, corrimientos de tierra y cortes generalizados de electricidad, lo que ha dificultado en gran medida las labores de rescate y socorro.
La provincia más afectada es Cebú, con aproximadamente 3,3 millones de habitantes, donde se ha declarado el estado de calamidad para poder hacer frente a las emergencias. Más de 706 000 personas en 241 municipios han resultado damnificadas en esta región.
Entre las víctimas mortales se encuentran seis tripulantes de un helicóptero militar que se estrelló durante las tareas de socorro en la isla de Mindanao, al sur de Cebú.
Una mujer de la localidad de Cebú expresó con tristeza su situación: “Ya no tenemos hogar. No pudimos salvar nada de nuestra casa. No esperábamos la intensidad de la lluvia y el viento. Hemos vivido muchos tifones, pero este fue diferente”.
Las imágenes difundidas muestran autos arrastrados por torrentes de barro, viviendas colapsadas y calles convertidas en ríos de lodo. Mientras las aguas empiezan a retirarse, muchas personas regresan a lo que queda de sus hogares, enfrentando una dura recuperación.
Este año, Filipinas ya había sido golpeada por otros fenómenos extremos como el supertifón Tifón Ragasa y un reciente terremoto que ocasionó cerca de 70 víctimas. El tifón Kalmaegi se convierte en la vigésima tormenta que impacta el país en la temporada actual.
Las autoridades locales han solicitado la movilización de recursos y el apoyo internacional para atender la emergencia humanitaria, restaurar servicios básicos y asegurar la protección de los miles de desplazados que se encuentran en refugios temporales.


