El acelerado crecimiento del desarrollo inmobiliario en la costa yucateca está poniendo en riesgo a las tortugas marinas que cada año arriban a las playas del Estado para anidar. Especialistas en conservación y autoridades ambientales han alertado sobre los efectos devastadores de la urbanización desmedida, la cual ha reducido drásticamente los espacios de anidación de estas especies, lo que amenaza su supervivencia. Según el Comité para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas del Estado de Yucatán (Coctomy), la pérdida de playas es uno de los principales factores que pone en peligro a las tortugas, ya que estos espacios son cruciales para su reproducción.
Además de la urbanización, otros factores como la presencia de animales ferales, la acumulación de basura, redes fantasmas y la contaminación por microplásticos han incrementado los peligros para las tortugas. A pesar de los esfuerzos de protección, como la concientización sobre el consumo ilegal de carne y huevo de tortuga, este problema persiste en algunas zonas como Celestún y algunas islas de Quintana Roo, donde la venta ilegal sigue siendo promovida en redes sociales.
El consumo de carne y huevo de tortuga, aunque ha disminuido en comparación con décadas anteriores, sigue siendo un desafío, representando alrededor del uno por ciento de los factores de riesgo. En este sentido, Minerva Cano, encargada del Club de Tortugas, ha señalado que, durante las temporadas vacacionales, los propietarios de casas de verano y turistas continúan ingresando vehículos hasta la orilla del mar, e incluso utilizando cuatrimotos en zonas de anidación, lo que agrava la pérdida de hábitat y afecta a las nidadas.
Por su parte, Melania López Castro, titular del Coctomy, destacó los avances logrados en la protección de estas especies, mencionando que, en la década de 1990, solo se registraban unas pocas decenas de nidos, mientras que hoy en día se contabilizan miles. Sin embargo, a pesar de estos avances, las tortugas marinas siguen enfrentando serias amenazas como las actividades humanas, el cambio climático y la degradación de su hábitat.
La erosión costera y la destrucción de dunas son factores adicionales que contribuyen a la disminución de las zonas aptas para el anidamiento. La pesca incidental y la contaminación por plásticos, que afectan a los ecosistemas marinos, también representan riesgos graves para estas especies en peligro de extinción.
De acuerdo con la titular de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS), Neyra Concepción Silva Rosado, por cada nido de tortuga que eclosiona, entre el 75 y el 90 por ciento de los huevos logran desarrollarse. Sin embargo, solo una pequeña fracción de las crías sobrevive hasta la adultez y regresa, años después, a las mismas playas donde nacieron.
En 2025, la costa yucateca registró más de 11 mil nidadas de tortugas de diferentes especies, como la blanca, la carey, laúd y caguama, con un total aproximado de un millón 213 mil huevos. De estas, se liberaron alrededor de 724 mil crías. No obstante, la situación sigue siendo preocupante, y las autoridades informaron que, por decreto federal, se suspendió la participación del público en la liberación de las crías, con el objetivo de fortalecer su protección.
Las tortugas marinas siguen siendo un símbolo de la biodiversidad costera de Yucatán, pero también un recordatorio de los riesgos que enfrenta la vida silvestre debido al impacto de las actividades humanas. La conservación de estos animales requiere un esfuerzo conjunto, en el que tanto autoridades, organizaciones como la sociedad en general jueguen un papel crucial para garantizar su supervivencia en las generaciones venideras.


