Belfast vivió una jornada de tensión luego de que un ataque con arma blanca en el norte de la ciudad derivara en protestas antimigración, incendios y ataques contra viviendas, vehículos y negocios. La Policía de Irlanda del Norte informó que un hombre sudanés de 30 años fue detenido y posteriormente acusado de intento de asesinato por la agresión ocurrida el lunes 8 de junio en la zona de Kinnaird Avenue, donde la víctima, un hombre de unos 40 años, resultó con heridas graves en el rostro, cuello y espalda.
De acuerdo con reportes policiales y medios internacionales, el caso provocó una rápida reacción después de que imágenes del ataque circularan en redes sociales. Durante la noche del martes 9 de junio, grupos de manifestantes incendiaron vehículos, contenedores y un autobús, además de atacar propiedades en distintos puntos de Belfast y otras zonas de Irlanda del Norte. Algunas familias migrantes fueron evacuadas por seguridad ante el aumento de los disturbios.
La Policía de Irlanda del Norte precisó que la víctima permanece hospitalizada en estado grave y corrigió la información inicial sobre la nacionalidad del detenido, al confirmar que el sospechoso es sudanés y no somalí, como se había indicado en un primer momento. El asistente del jefe de Policía Ryan Henderson señaló que “nuestros pensamientos están con la víctima y su familia”, y destacó también la actuación de ciudadanos que intervinieron para auxiliar al herido.
Las autoridades británicas y norirlandesas condenaron los disturbios y pidieron evitar represalias contra comunidades migrantes. El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, afirmó que los actos de violencia e incendios ocurridos después del ataque fueron “totalmente injustificados”, mientras que la ministra de Justicia de Irlanda del Norte, Naomi Long, advirtió que personas externas estaban aprovechando el miedo generado por el hecho para convertirlo en una protesta racista o antimigración.
La situación mantiene en alerta a las autoridades, que han reforzado la presencia policial y continúan con las investigaciones tanto del ataque inicial como de los actos de violencia posteriores. Líderes políticos y comunitarios han insistido en que la investigación debe avanzar por la vía judicial y han llamado a la calma para evitar una mayor escalada de tensión en Belfast.


