Por: Cristina Padín.
Después les conocerían de esa manera.. y surgirían leyendas con unos y otros como protagonistas. Sucedió en Sonata, pueblo de cuento, en un diciembre de nieve y de frío. Un mes con aroma a canela y a mazapán, a turrón y a emoción.
Los que NO se presentaron a las siete de la tarde. Diciendo todos exactamente lo mismo, como si la creatividad no lograra anidar en los corazones de aquellos seres. Llegaron en bloque, como un agresivo terremoto, con furia y arrogancia.
Los que SÍ natural(mente) no acudieron allí a las siete aquella tarde. Unos fueron al cine y otros al teatro; alguno estaba en el campo caminando y otros jugaban al fútbol. Los amantes del vino bebieron vino, unas niñas comieron chocolate, un niño castañas..
El mensaje que habían recibido decía que recibirían como premio unos libros taurinos todos aquellos que llegaran hablando sobre toreo a las siete de la tarde de la semana previa a Nochevieja. Una fantástica idea de un genio aficionado a la Fiesta.
Los que NO, como suele ser habitual en ellos, simplemente leyeron las primeras palabras. Su vagancia y su incultura les impedía ir más lejos. Y por eso no hicieron las cosas bien. Total.. poco importaba.. no sabrían apreciar los libros taurinos!!!
Qué importante es leer!
Sonata es un pueblo que sale en mis cuentos navideños
Dedicado al toreo
A los que leen..
A mi querido Luis
A la cultura
A mi amiga Rosario
A Albriux
A los genios con gran afición taurina


