Por: Cristina Padín.
No saber resolver una ecuación de segundo grado. Jugar al fútbol. Leer las aventuras de los famosos Cinco. Jugar al fútbol. No conocer la amargura de una ruptura amorosa. Tener una pandilla. Jugar al fútbol. Rezar. Conocer el dolor de una rodilla rota tras un percance en el recreo. Saber valorar la amistad. Creer en Dios. Jugar al fútbol. Sacar muy buenas notas en sexto de Primaria. Pedir a la Virgen María que por favor no se lleve al amigo de once años que ha sufrido un tremendo accidente. Jugar al fútbol. Veranear. Empezar la ESO. Ir al cine con amigos. Jugar al fútbol. Visitar al amigo que ya tiene doce y no puede caminar ni andar ni jugar al fútbol. Celebrar Navidad. Besar por primera vez. Soñar. Jugar al fútbol. Descubrir que a ella le gusta él, y no uno. Estudiar mucho. Vivir la Semana Santa. Escuchar música. Jugar al fútbol. No suspender ninguna materia. Acabar segundo, y también tercero. No olvidar al amigo. Poner el nacimiento. Jugar al fútbol. Hacer travesuras adolescentes de verano. Leer. Ir a los toros. Llorar por alguna injusticia. Jugar al fútbol. Empezar Bachillerato. Tal vez amar.. Conocer la cultura y reconocer al Cascanueces en las calles antes de Nochebuena. Beber y fumar, o beber y no fumar, o todo o nada. Comprar vaqueros. Jugar al fútbol. Quizá tener moto.. Soportar con entereza y mascarilla el coronavirus. Emocionarse con los villancicos. Saber que la generosidad es mil veces mejor que la avaricia. Jugar al fútbol.
Hacer el Camino de Santiago. Comprender su significado. Jugar al fútbol. Iniciar una etapa más adulta en la vida. Cumplir los dieciocho años, uno y el amigo que no sabe los años que tiene, pero tiene dieciocho. Jugar al fútbol, además muy bien. Marcar goles. Hacer con los dedos una ele, con los dedos de una mano, y con la otra señalar. Dedicar los goles. Al amigo. A Luis. Siempre. Un gol, otro, otro más. Un gol a los trece, un gol a los quince, un gol ayer. Siempre dedicados a Luis. Entender que ese es uno de los mensajes de Navidad. Compartir y la humildad. Llevar un apellido muy torero y el nombre de un santo que se festeja en julio. Llamarse Ignacio Mejías. Ser la pureza. Ser todo. Gracias!
Compongo esta historia, basada en hechos muy reales, emocionada al conocer lo que hace este chico. Qué grandeza!
Algunos olvidan decir hola o gracias. Los de verdad dedican goles a un compañero día a día casi siete años después de un accidente, qué lección
Dedicado a ti, Ignacio: eres inmenso
A mi querido Luis
A los adolescentes
A Carlos
A Sevilla y mis sevillanos
Al Camino de Santiago y a aquel camino en el que pudimos tomar parte mi hermana y yo
A la humildad
Y al mensaje de Navidad


