Se comenta solo con…, por: Carlos Ramos Padilla.*
Correo: car260857@hotmail.com
@cramospadilla
Lejos de pensar en que, si el país tiene rumbo,
proyecto y sentido, bajemos un poco a explorar al individuo, al dirigente, al
presidente. Sin duda alguna ha perdido la brújula en su comportamiento, con o
sin investidura ha sido agresivo, le gusta enfrentar, atacar.
Pero hay niveles, no únicamente por las expresiones,
sino por la intención y desde dónde y cuándo se generan. AMLO ya perdió piso y
administra, más no gobierna, desde la emoción y eso es muy peligroso. Ha dejado
a un lado la razón para formular su posicionamiento.
En los últimos días aseguró que un periodista fue
objeto de un presunto “autoatentado” afirmación temeraria y contraria a lo que
debe ordenar y expresar en un acto tan agresivo. A otro compañero le sentenció
un “famoso pero muy corrupto” sin presentar pruebas, argumentos o denuncias
formales, es decir, la calumnia y la difamación.
Calificar a los demás de intelectuales orgánicos,
hipócritas, cretinos… es ya un reflejo de su escasa cultura sumada a su necesidad
de impulsar agresiones. Con esto ¿a dónde vamos? Sin duda alguna a continuar
degradando el lenguaje y a las personas. El presidente se ha dedicado a
defender los derechos de los crimínales y de los personajes con antecedentes
probados de corrupción e irregularidades administrativas.
Pone todo su empeño en protegerlos. A los demás,
incluso sin conocerlos como es el caso da la sociedad civil, los que viven en
la Del Valle o los interesados en superarse, les llama fifís, aspiracionistas,
pirruris… A crimínales como Joaquín Guzmán le ofrece disculpas por decirle “el
Chapo”, pero a estudiosos universitarios les condecora con in neoliberales
porfiristas.
AMLO ha motivado la desunión y el enfrentamiento
social y político. Lleva al límite las conductas más nocivas. Es capaz de mover
a la patria para aislar a un tirano que proteger la vida de un mexicano por
enfermedad o violencia. Usa todos los recursos disponibles del gobierno para
perseguir a sus opositores y condenarlos en una pira pública. Incluso se ha
dado el permiso de llamar a juicio sumario a los expresidentes o desaparecer a
la OEA.
Los choques eléctricos que lanza desde sus mañaneras
son manipuladores, tóxicos, sin reconocer el esfuerzo de nadie sino es el
propio. Desde la Jefatura de Gobierno de la CDMX se le comprobó cómo y de qué
forma sus más íntimos y cercanos practicaban a sus anchas la corrupción. Ahora
en la presidencia hasta sus familiares son reprobados y denunciados
públicamente por abusos e ilícitos. Pero todo para el presidente es una campaña
en su contra.
No da indicios de investigar y sancionar aun cuando
prometió que se acabarían los compadrazgos, las cuotas, cuates y cotos. No
tiene respeto por quienes piensan distinto a él y lo proyecta.
Por el contrario, favorece con asignaciones directas
de contratos millonarios, protege a un español ridículo y comunistas que a
través de una empresa controla bots para desestabilizar, hace alianzas solo con
quien el cree salariándose protocolos y procedimientos, y podemos continuar con
ejemplos múltiples en cuatro años que dejan una estela de heridos e
inconformes.
Impulsa a personajes como Delfina Gómez con oscuros
antecedentes probados de abusar de los pobres y trabajadores y a sus
contrincantes loa vincula fácilmente con García Luna sin soporte jurídico
alguno. No tenemos un futuro prometedor y menos seguro con esta conducta toda
vez más impulsiva.
Sus mensajes ya no obedecen a un jefe de Estado sino a
un desesperado peleador de barrio que busca la forma de atacar al que se le
ponga enfrente por la razón que sea, un pleito a navajazos para luego decir
cobardemente que lo atacaron.
Llegar al punto de decir “quien esté libre de culpa
que arroje la primera piedra” es envolverse en la franca impunidad ya que ni
siquiera ha contestado él por qué de la riqueza de su hijo José Ramon que tanto
presume o con qué recursos pagará la educación de Jesús Ernesto en Gran Bretaña
si el salario devengado como presidente no le alcanza y más aún cuando
descalifica a otros porque estudiaron en el extranjero.
No hay posibilidad de entenderse con el presidente ni
entenderlo, ni escucha, impone sus reglas, se salta la ley, condena y condecora
a su libre antojo, y sobre todo lo aquí escrito hay testimonios no es
percepción personal. Estamos en problemas, serios problemas.
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*Conductor
del programa Va En Serio mexiquense tv canal 34.2 izzi 135 y mexiquense radio.


