Por: Cristina Padín.
El viejo escritor sí tenía a quien escribirle.. y le escribía a lo que es bonito y honesto. A la verdad y a las mañanas gélidas del invierno, y al pasodoble y a la buena música… y a los toreros puros como el Eterno Manzanares, y también a su hijo.
Aquel día 3 le escribió a Enero… el que llega plateado y sereno, con tardes un poquito más largas y con heladas al alba, con los Reyes Magos y la ilusión, con san Sebastián y el anuncio carnavalero. Con las promesas y la esperanza, lo que es fresco, lo que nace.
Y compuso la canción de Pablo. Amante del toreo quiso alabar el arte. Su teoría afirmaba que el que se llama así es noble y majo (con excepciones, obvio).. y narró sobre un torero de clase y sevillanía, sobre un joven apuesto y emprendedor..
Como adoraba las letras narró también sobre M y su hermano P (Marta y Pablo)… pero esa es otra historia, y merece ser contada en otra ocasión… ya lo dicen en La historia interminable.. Esa novela tan brillante como bonita.
A las historias
A Pablo Aguado
Al toreo
A los libros y a la cultura
A M, P, B, M, E, M, A, F, I, A, JC, JM, J (me fascinan las iniciales)
A enero, el plateado
A la dinastía Manzanares
A Sevilla


