Por: Cristina Padín.
Era como la ilustración de los cuentos esos tan bellos, de hadas, que fascinan las infancias; era blanco, blanco, blanco; era un sorbo de vino en un atardecer de abril, el primero de los sorbos de la copa; era ese segundo último antes de que se concrete el beso, ese preciso cierre de pestañas, ese suspiro no suspirado..
Era el remate excelente de un lance justo antes de que los aplausos rompan el silencio; era la pureza; era la calma que nace en el alma cuando los pensamientos se van a dormir; era la serenidad; la templanza que regala la verdad; la arena de la playa en los pies.. era un bocado de sandía fresca; era junio; era una canción..
Era lo que es puro; lo que acaricia los sentidos; era un amanecer justo antes de dibujarse; era blanco blanco blanco..
Dedicado en estos días confusos a lo que es puro y blanco y sereno
A mi querido Luis
A Albriux
A Carlos
A Rosalía de Castro, al igual que mi abuela tiene dos días para festejar su nacimiento
A las lances taurinos
Al vino. Y a la vida


