Aunque apagara la luz podía ver la del cuarto
de ella. Encendida. Vivían tan cerca que si susurraban desde sus ventanas se escuchaban perfectamente. Eran amigos. Ella le había explicado mil cosas sobre toreo, ella sabía un montòn del tema… Él le contaba de los còmics que leía, de canciones de Camaròn…
Ella siempre le ayudò con su discapacidad física…
Para ella, que era guapa y popular y alegre, las cosas se habían puesto difíciles. Sin que nadie supiera el motivo unas niñas habían empezado a insultarla en clase. Le llamaban gorda, algo que no estaba y que tampoco debía consentir si lo estuviera, y tonta; le escondían el material, la empujaban.. al final muchas no iban con ella.
Él arrastraba su cojera… nunca se habían metido con él…
Si miraba para otra parte todo seguiría en calma… Bueno, para ella no, ella estaba llorando, podía adivinarlo! Pero él tenía miedo… temía que le hicieran el vacío, tal vez que le pegaran, no poseía mucha fuerza física, o que le pusieran un mote por su discapacidad… si no hacía nada…
Si no hacía nada era igual de perverso!
Con la cobardía no se camina!
Aquella mañana defendiò a su amiga, la que le llevaba a ver a Ponce y a Talavante, con la que compartía helados y pipas. Luchò contra gigantes! Creyò que le partirían la cara, pero otro chico se uniò a su lucha. Y otra niña! Y otra! De repente ya eran un nutrido grupo contra las acosadoras. Ya no se reían, ya no!
Todos los niños y adolescentes del mundo debieran ir felices a sus centros escolares, hay que repudiar el acoso!
Dedicado a los fuertes, que son los que luchan con bondad y verdad
Dedicado a Enrique Ponce y Alejandro Talavante
Dedicado a mis grandes amigos, que luchan contra gigantes
Dedicado a Luisito, gran luchador