En 2015, Guyana experimentó un cambio significativo en su panorama económico con el descubrimiento de cerca de 11.000 millones de barriles de petróleo en sus aguas territoriales por parte de ExxonMobil. Este hallazgo ha posicionado al país sudamericano como un actor emergente en la industria petrolera global.
La explotación de estos recursos ha impulsado la economía guyanesa, proyectándose un crecimiento del 37,2% según el Fondo Monetario Internacional (FMI). El presidente Irfaan Ali anticipa que esta cifra podría alcanzar el 42,8%, reflejando el impacto positivo del sector energético en la nación. Durante el primer semestre de 2024, el crecimiento económico ya ha llegado al 49,7%, situando a Guyana en camino de superar a Venezuela como uno de los principales productores de petróleo de la región. Actualmente, Guyana produce 630.000 barriles diarios, con expectativas de aumentar esta cifra a 1,4 millones de barriles por día mediante nuevas inversiones en infraestructura.
Sin embargo, este auge petrolero también ha intensificado las tensiones diplomáticas con Venezuela. Ambos países mantienen una disputa territorial histórica por la región del Esequibo, rica en recursos naturales. La reciente actividad petrolera en áreas reclamadas por Venezuela ha exacerbado el conflicto. En marzo de 2025, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió que cualquier ataque de Venezuela contra Guyana o instalaciones de ExxonMobil tendría “consecuencias” y que “no terminaría bien” para el régimen venezolano.
A pesar de las oportunidades económicas, Guyana enfrenta desafíos significativos. Expertos advierten sobre la “maldición de los recursos”, fenómeno en el cual países ricos en recursos naturales experimentan corrupción y desigualdad económica. El gobierno guyanés ha establecido un fondo soberano para gestionar los ingresos petroleros y ha implementado políticas destinadas a diversificar la economía y mejorar la infraestructura nacional.


