El paro escalonado en el Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México se reanudó este lunes 13 de abril, luego de una breve tregua durante el fin de semana, en medio de un conflicto laboral que continúa sin resolverse entre el sindicato y el Gobierno capitalino. La reactivación de las protestas ha generado afectaciones en la operación del servicio, con retrasos, saturación en estaciones y reducción en la frecuencia de trenes, impactando la movilidad de millones de usuarios.
De acuerdo con reportes recientes, trabajadores sindicalizados retomaron medidas como el ausentismo y la negativa a realizar horas extras, una estrategia que ya había sido aplicada en días previos y que provocó una disminución significativa en la circulación de trenes en toda la red. Esta forma de protesta incide directamente en las áreas técnicas y operativas, lo que limita la capacidad del sistema para mantener su ritmo habitual.
El conflicto se ha prolongado durante varias semanas y tiene como origen una serie de inconformidades del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo. Entre las principales demandas se encuentran mejores condiciones laborales, incremento salarial, así como mayor inversión en mantenimiento de trenes, vías e instalaciones. Los trabajadores han advertido que las deficiencias actuales representan riesgos tanto para el personal como para los usuarios, debido al deterioro del sistema y la falta de recursos materiales.
Las afectaciones en el servicio han sido evidentes. En jornadas anteriores, la reducción de personal derivó en la cancelación de cientos de recorridos y en la operación de menos trenes de los programados, lo que generó tiempos de espera prolongados y aglomeraciones en múltiples líneas. Para este lunes, el sindicato advirtió que se mantendría un “servicio mínimo” en toda la red, con intervalos que pueden alcanzar hasta 20 minutos entre trenes, así como alta afluencia de pasajeros.
Las líneas más afectadas incluyen algunas de las de mayor demanda, como la 1, 2, 3, 7, 8, 9, B y 12, donde la reducción de trenes ha sido más evidente. En otras líneas, la operación también se ha visto limitada, lo que ha provocado un efecto generalizado en toda la red del Metro. Usuarios han reportado retrasos constantes, avance lento y saturación en vagones, especialmente en horas pico.
El sindicato ha reiterado que las protestas continuarán de manera escalonada hasta obtener respuestas concretas por parte de las autoridades. Incluso, ha advertido que podría intensificar las movilizaciones si no se alcanzan acuerdos en el corto plazo, lo que mantiene un escenario de incertidumbre para los usuarios del principal sistema de transporte público de la capital.
Por su parte, autoridades del Metro han señalado que el servicio se mantiene en operación en las 12 líneas, aunque han reconocido afectaciones derivadas del conflicto laboral. Asimismo, han llamado a los usuarios a anticipar sus traslados y considerar rutas alternas ante la posibilidad de retrasos y saturación en el sistema.
El paro en el Metro de la Ciudad de México se perfila como uno de los episodios más relevantes en la relación entre trabajadores y autoridades en los últimos años, al evidenciar tanto las demandas laborales como las condiciones estructurales del sistema. Mientras continúan las negociaciones, millones de usuarios enfrentan diariamente las consecuencias de un servicio reducido en uno de los ejes centrales de la movilidad urbana.


