El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha ajustado a la baja sus previsiones de crecimiento económico global para 2026, debido a los efectos prolongados de la guerra en Ucrania y sus repercusiones en los mercados internacionales. Según el informe publicado el 14 de abril de 2026, el conflicto bélico, sumado a factores como las interrupciones en las cadenas de suministro y la inflación, está afectando negativamente a las economías de muchos países.
La nueva previsión es más pesimista que las estimaciones anteriores, reflejando un panorama más sombrío para las economías avanzadas y emergentes. El FMI subraya que la guerra ha creado una serie de tensiones tanto políticas como económicas que dificultan la recuperación de la economía mundial.
“La guerra en Ucrania ha alterado gravemente los mercados de energía y alimentos, lo que ha generado una inflación más alta y persistente de lo que inicialmente se esperaba”, afirmó Kristalina Georgieva, directora ejecutiva del FMI. Esto ha generado un entorno económico más incierto, con un crecimiento mucho más moderado de lo que se preveía en un principio.
A nivel global, se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca solo un 2,5% este año, por debajo de las proyecciones previas que apuntaban a un 3,3%. En las economías avanzadas, como Estados Unidos y la Unión Europea, se prevé un crecimiento más bajo debido a las altas tasas de interés implementadas por los bancos centrales en un intento por controlar la inflación.
Por su parte, las economías emergentes también enfrentan desafíos, aunque se espera que su crecimiento sea ligeramente superior al de las naciones desarrolladas, ya que algunas de ellas siguen beneficiándose de la demanda global de recursos naturales, especialmente en Asia.
El informe destaca que, además de los efectos inmediatos de la guerra, las tensiones geopolíticas prolongadas podrían seguir afectando la estabilidad económica mundial en los próximos años. El FMI también advierte que el deterioro de las relaciones comerciales entre las grandes economías podría complicar aún más la recuperación.
En este contexto, el FMI hace un llamado a los gobiernos y bancos centrales a coordinar esfuerzos para mitigar los impactos de estos eventos, instando a una mayor cooperación internacional y políticas que fomenten la estabilidad económica y social en un mundo cada vez más interconectado.


