La industria farmacéutica mexicana exigió al Gobierno federal que liquide adeudos acumulados desde 2019, que estiman podrían alcanzar 40,000 millones de pesos, y que atienda las fallas administrativas y logísticas que impiden el abasto oportuno de medicamentos.
Reclamo y contexto
Patrick Devlyn, presidente de la Comisión de Salud del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), aseguró que si se cumplen esos pagos, se podría resolver entre el 67 % y 70 % del problema de desabasto de medicamentos en el país.
Con base en datos de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma), se advierte que solo entre 50 laboratorios hay más de 20,000 millones de pesos en deudas. Sin embargo, cuando se consideran hasta 80 empresas proveedoras, la cifra podría elevarse significativamente.
Problemas estructurales señalados
Las empresas del sector señalan que además del problema de pagos, existen dificultades graves en:
- Planeación inadecuada de compras, contratación y distribución para instituciones como IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar.
- Trámites administrativos complejos que retrasan la firma de contratos, aún cuando algunas empresas cuentan con el inventario listo para entregar.
- Saturación de almacenes de Birmex, lo que impide recibir nuevos insumos.
Según Devlyn, esto ha llevado a situaciones paradójicas: productos ya entregados que no pueden ser facturados por falta de contrato, o que permanecen en espera por trámites pendientes.
Respuesta del gobierno
Desde Palacio Nacional, se reconoce que hay retrasos en pagos, particularmente los correspondientes a 2024, y se han iniciado reuniones con laboratorios para definir mecanismos de pago.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que “si hay deudas, se pagan”, al tiempo que insistió en que los adjudicatarios de licitaciones deben respetar sus compromisos de entrega, independientemente de los atrasos anteriores.
Riesgos e implicaciones
De no atenderse la situación, las farmacéuticas advierten que la falta de liquidez podría afectar su capacidad operativa, lo que agravaría el problema de desabasto de insumos médicos esenciales.
Además, proponen que el esquema de compras médico-farmacéuticas sea centralizado y planeado de forma eficiente, con rutas claras para evitar cuellos de botella.


