Por: Cristina Padín.
Una vez se quiso escribir un cuento en dos partes. Porque las historias se pueden narrar de mil maneras, si se tienen letras y si se tienen ganas. Y entonces el primero de los dos relatos nació en junio. Ese mes en el que la vida estalla, la luz sonríe, el sol se va a dormir tardísimo y todo es promesas y vestidos blancos y sandalias..
El relato es un soneto a la alegría. Y a lo que de verdad es importante! Cuenta palabra por palabra el camino de unos jóvenes. El camino que iniciaron cuando empezaron el que es por excelencia el camino de los caminos: el Camino de Santiago. Cánticos y rezos y besos… y tardes y noches y esperanza..
Eso fue..
El cuento es la realidad de unos adolescentes a punto de entrar en otra etapa de la vida. Caminando a Compostela mientras junio tiñe de verano el campo y el mar. Y los cursos se acaban… y todo es bonito. Como un lance, como un volante. Entonces.. la penúltima de las noches llegó una sorpresa…
La sorpresa tenía nombre y apellidos.. y se narrará en la segunda parte de la historia.. que será una historia de cumpleaños!
Este es un cuento de pre-cumpleaños: para Arancha
Para Carlos
Para Luis
Para lances y volantes
Para cada camino
Para el Camino de Santiago
Para mi Galicia, donde tan bien se vive
Para los adolescentes protagonistas de estas gestas


