Argentina está atravesando una grave temporada de incendios forestales, particularmente en regiones como Córdoba, Corrientes y la Patagonia, lo que ha generado una creciente preocupación tanto entre las autoridades como entre los habitantes locales. La falta de recursos suficientes para combatir el fuego ha movilizado a las comunidades, que exigen una respuesta más robusta por parte del gobierno para proteger los bosques y las zonas rurales.
A lo largo de 2024, el impacto del cambio climático, sumado a una reducción en los presupuestos asignados para la gestión de incendios, ha hecho que los esfuerzos sean insuficientes. Organizaciones como Greenpeace Argentina han destacado que “más del 95% de los incendios son provocados por la acción humana” y han pedido aumentar significativamente los recursos destinados a la lucha contra el fuego.
Además, los vecinos de diversas localidades afectadas han comenzado a organizar movilizaciones en respuesta a lo que consideran una insuficiente inversión por parte del gobierno en la prevención y el control de los incendios. Se señala que, pese a la compra de helicópteros y la cooperación internacional, “los recursos disponibles no están cubriendo las necesidades de la temporada alta”, según reportes del Servicio Nacional de Manejo del Fuego.
El gobierno, por su parte, ha asegurado que está consolidando nuevos recursos para enfrentar la situación, pero organizaciones civiles insisten en la necesidad de mayor acción, incluyendo un aumento en los brigadistas y en la infraestructura destinada al combate de incendios.


