Yolanda Montes Farrington, mejor conocida como Tongolele, falleció este domingo a los 93 años, dejando un legado imborrable en la historia del espectáculo en México. La legendaria bailarina y actriz, reconocida por su inconfundible cabellera con un mechón blanco y sus movimientos sensuales, se convirtió en un ícono del cine de oro y la danza exótica en Latinoamérica.
Nacida en Spokane, Washington, en 1932, de padre mexicano y madre estadounidense, Tongolele llegó a México a los 14 años y rápidamente se posicionó como una de las artistas más destacadas del cabaret y la pantalla grande. Su estilo de baile innovador y su presencia magnética la hicieron brillar en películas como ¡Han matado a Tongolele! (1949) y Nocturno de amor (1948), consolidándola como la máxima exponente del género en su época.
Su carrera artística se extendió por más de seis décadas, cautivando al público con su energía arrolladora y su capacidad para reinventarse. Además de su éxito en el cine y el teatro, su imagen se convirtió en un referente de la sensualidad y el empoderamiento femenino en un tiempo donde la industria estaba dominada por estereotipos rígidos.
Tongolele también fue reconocida por su fuerte personalidad y cercanía con importantes figuras de la política y el entretenimiento. En 2012, recibió el premio Agustín Lara en honor a su trayectoria, siendo recordada como una pionera que desafió los cánones de su época y abrió camino para futuras generaciones de bailarinas y actrices.
Con su partida, el espectáculo mexicano pierde a una de sus figuras más emblemáticas, pero su huella en la historia del arte y la cultura seguirá viva por siempre.