Yucatán

Aceras ocupadas complican la movilidad en el Centro Histórico de Mérida

Por La Revista Peninsular · 16/7/2026 15:59
Aceras ocupadas complican la movilidad en el Centro Histórico de Mérida

Entre los problemas cotidianos que enfrenta el Centro Histórico de Mérida se encuentra la reducción del espacio disponible para los peatones en distintas calles, debido al crecimiento de puestos comerciales semifijos y a la ocupación de las banquetas por parte de algunos negocios establecidos.

Aunque gran parte de las aceras de la zona se encuentra en condiciones adecuadas, caminar por ellas puede convertirse en una tarea complicada. En varios puntos, los peatones deben desplazarse entre mercancías, estructuras metálicas, exhibidores, cajas y puestos que ocupan buena parte del área destinada al tránsito.

Esta situación resulta especialmente complicada para adultos mayores, personas con discapacidad, familias con carriolas y ciudadanos que llevan bolsas o equipaje. En algunas zonas, la falta de espacio obliga a los peatones a caminar en fila o incluso a bajar al arroyo vehicular para continuar su recorrido, lo que aumenta el riesgo de accidentes.

Calles como la 63, 65, 67, 60, 62, 58 y 56 han comenzado a concentrar un mayor número de comerciantes semifijos. En estos puntos se ofrece una amplia variedad de productos, entre ellos frutos secos, golosinas, frutas, ropa, accesorios y bisutería.

Uno de los casos más visibles se encuentra sobre la calle 58, entre las calles 65 y 67, donde los puestos ocupan gran parte de las banquetas. La concentración podría estar relacionada con la presencia de paraderos de distintas rutas de transporte colectivo, lo que genera una alta afluencia de posibles compradores durante buena parte del día.

La presencia de comerciantes en la vía pública no es un fenómeno reciente en el Centro de Mérida. Sin embargo, su crecimiento progresivo ha provocado que diversas calles registren una mayor saturación, particularmente en horarios de mayor actividad comercial y circulación de pasajeros.

A los puestos semifijos se suma la ocupación de las aceras por parte de comercios establecidos que colocan mercancía, anuncios, maniquíes, mesas o exhibidores frente a sus locales. Estas prácticas reducen todavía más el espacio transitable y dificultan el paso por zonas que diariamente reciben a miles de personas.

Aunque los comerciantes semifijos suelen pagar derechos por el uso de espacios públicos, existe incertidumbre sobre el control que mantienen las autoridades respecto a estos permisos, las dimensiones autorizadas y las áreas en las que pueden instalarse.

También se desconoce si se realizan revisiones frecuentes para comprobar que los puestos respeten el espacio asignado y que no bloqueen accesos, rampas para personas con discapacidad o zonas esenciales para la circulación peatonal.

El problema no solamente tiene relación con la imagen urbana del Centro Histórico, sino también con la seguridad y la accesibilidad. Las banquetas fueron diseñadas para permitir el desplazamiento de las personas, por lo que su ocupación excesiva puede generar obstáculos y conflictos entre peatones, comerciantes y usuarios del transporte público.

El crecimiento del comercio semifijo representa además un reto para las autoridades municipales, pues cualquier estrategia deberá buscar un equilibrio entre el derecho al trabajo de los vendedores y el derecho de la ciudadanía a transitar de manera segura por el espacio público.

Ordenar los puestos, delimitar claramente las áreas permitidas y vigilar que los negocios establecidos no ocupen las banquetas podrían contribuir a mejorar la movilidad sin afectar completamente la actividad económica de la zona.

Mientras no exista una supervisión constante, el espacio para caminar continuará reduciéndose en algunas de las principales calles del Centro de Mérida. Lo que comenzó como la instalación aislada de unos cuantos puestos se ha convertido en una situación cada vez más visible que requiere atención antes de que las banquetas queden completamente rebasadas por la actividad comercial.

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