Acuerdo entre Canadá y EU pone bajo presión a negociadores mexicanos
El acuerdo comercial preliminar que Canadá y Estados Unidos buscan concretar ha generado presión sobre México, que mantiene sus propias negociaciones comerciales con Washington de cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El avance entre Ottawa y Washington tomó por sorpresa a funcionarios y empresarios mexicanos, debido a que podría establecer nuevas condiciones de referencia para las conversaciones de México con el gobierno de Donald Trump.
Canadá y Estados Unidos avanzaron en un entendimiento que contempla reducir de 25 a 15 por ciento los aranceles aplicados a los automóviles canadienses, además de disminuir de 50 a 25 por ciento algunos gravámenes sobre productos de acero y aluminio. Estos sectores también son considerados estratégicos para México, por lo que el acuerdo coloca a los negociadores mexicanos ante el reto de conseguir condiciones similares.
El avance canadiense ocurre después de meses de negociaciones entre México y Estados Unidos. Las conversaciones formales entre ambos países comenzaron el 27 de mayo y continuarán en septiembre con una nueva ronda, mientras Washington y Ottawa aceleraron sus propias negociaciones para intentar resolver sus diferencias comerciales.
Para México, uno de los principales riesgos es quedar en desventaja frente a Canadá si este último consigue reducciones arancelarias importantes en sectores fundamentales para la economía norteamericana. Representantes de las industrias automotriz y siderúrgica mexicanas han expresado preocupación ante la posibilidad de que las condiciones obtenidas por Canadá sean más favorables que las que México logre alcanzar.
El sector automotriz representa uno de los puntos más sensibles. Tanto México como Canadá tienen una fuerte integración con la industria estadounidense y dependen de las reglas del T-MEC para mantener sus cadenas de suministro. Por ello, cualquier modificación en los aranceles o en las reglas de origen podría tener efectos importantes sobre las exportaciones y la producción regional.
En el caso del acero y el aluminio, México también busca reducir las barreras comerciales impuestas por Estados Unidos. Las negociaciones se desarrollan mientras Washington analiza modificaciones al acuerdo comercial trilateral y plantea reglas de origen más estrictas para incentivar una mayor producción dentro de América del Norte.
La administración de Claudia Sheinbaum ha optado por mantener una estrategia de diálogo con Estados Unidos y evitar una escalada de represalias comerciales. El gobierno mexicano sostiene que esta postura ha permitido mantener abiertos los canales de comunicación con Washington y proteger una parte importante de las exportaciones nacionales. De acuerdo con autoridades mexicanas, alrededor de 85 por ciento de las exportaciones hacia Estados Unidos continúan ingresando sin pagar aranceles bajo las condiciones del T-MEC.
Mientras tanto, Sheinbaum y el primer ministro canadiense, Mark Carney, conversaron recientemente sobre la relación comercial entre ambos países y coincidieron en la importancia de avanzar en la renovación del T-MEC. La comunicación entre los dos gobiernos ocurre justo cuando Canadá busca cerrar sus diferencias comerciales con Estados Unidos.
El escenario representa un nuevo desafío para México, que deberá defender sus intereses comerciales sin perder competitividad frente a sus socios norteamericanos. Un acuerdo favorable para Canadá podría aumentar la presión sobre los negociadores mexicanos para obtener concesiones equivalentes antes de que avance la revisión del tratado.
Las próximas rondas de negociación serán determinantes para definir las condiciones que enfrentarán las empresas mexicanas que exportan a Estados Unidos, particularmente en sectores como el automotriz, siderúrgico y manufacturero. El resultado también podría influir en el futuro de la integración económica de América del Norte.