Adolescente británica espera nueve meses un diagnóstico de endometriosis mientras los médicos desestiman su dolor
La enfermedad afecta al 10% de las mujeres y tarda en promedio nueve años en ser diagnosticada, según el NHS
Grace, una joven de 14 años residente en Yorkshire, al norte de Inglaterra, recibe morfina con regularidad cada mes y llega al hospital en brazos de sus padres a causa de dolores menstruales que los médicos tardaron más de un año en diagnosticar correctamente como endometriosis.
El caso ilustra un patrón documentado por la organización benéfica Endometriosis UK: las adolescentes con esta enfermedad crónica son sistemáticamente ignoradas por el sistema sanitario, lo que agrava las lesiones en sus órganos reproductores y compromete su fertilidad futura, además de afectar su desarrollo educativo, emocional y social en años decisivos.
Grace comenzó a menstruar a los 11 años y a los 13 ya padecía dolores que describió como «alambre de púas caliente» alrededor del abdomen. Los médicos que la atendieron en urgencias le sugirieron, en distintas consultas, síndrome de intestino irritable, un quiste o ansiedad, y descartaron la endometriosis con el argumento de que era demasiado joven. Solo tras insistir en una segunda opinión privada obtuvo un diagnóstico positivo. Además del tratamiento con morfina, le han administrado co-codamol y tramadol; la propia Grace expresó su temor a desarrollar dependencia de opioides.
La doctora Gail Busby, ginecóloga pediátrica que atiende en el Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido y dirige una clínica privada especializada en endometriosis adolescente en Mánchester, precisó que casi el 80% de las adolescentes sufre menstruaciones dolorosas en algún momento, pero advirtió que los médicos deben identificar cuándo los síntomas rebasan lo normal: faltar a la escuela cada mes, abandonar actividades físicas o sociales o depender de una bolsa de agua caliente como único alivio son señales de alerta. Busby confirmó que atiende a pacientes más jóvenes que Grace.
Según Endometriosis UK, el diagnóstico de la enfermedad tarda en promedio nueve años en mujeres adultas, y en adolescentes con frecuencia no se detecta en una ecografía convencional. Faye Farthing, portavoz de la organización, instó al gobierno británico, al NHS y a los profesionales sanitarios a mejorar la educación sobre salud menstrual «si queremos garantizar que la próxima generación no se vea privada del futuro que se merece». A los 14 años, Grace ya fue advertida de que los daños en sus órganos reproductores podrían impedirle concebir después de los 30, una perspectiva que, según relató, le genera una presión constante.