AfD reactiva el debate sobre la secesión del sur del Tirol y divide a la derecha italiana
La Liga y Futuro Nacional enfrentan tensión con su aliado alemán por una disputa territorial que data de 1920
La ultraderecha alemana Alternativa para Alemania (AfD) reabrió la polémica sobre el estatus político del sur del Tirol, territorio integrado a Italia desde 1920 tras los acuerdos de la Primera Guerra Mundial, poniendo en aprietos a sus aliados ideológicos en Roma.
La maniobra complica la posición de partidos italianos que han celebrado el auge de AfD, entre ellos La Liga, encabezada por el vicepresidente del gobierno Matteo Salvini, y Futuro Nacional, liderado por el exgeneral Roberto Vannacci. Ambas formaciones se ven forzadas a responder ante sus propias bases por las demandas secesionistas de un socio europeo al que han respaldado públicamente.
El sur del Tirol, conocido también como Alto Adigio, fue parte del Imperio Austrohúngaro y quedó bajo soberanía italiana al concluir la Primera Guerra Mundial, en virtud de los tratados de 1919 y 1920. La región, de mayoría germanoparlante, cuenta hoy con un amplio régimen de autonomía, pero nunca ha dejado de ser objeto de tensiones entre Roma, Viena y sectores nacionalistas de habla alemana.
Que AfD impulse la cuestión tirolesa no es un gesto menor: el partido obtuvo en las elecciones federales alemanas de febrero de 2025 el segundo lugar con alrededor del 20% de los votos, lo que le otorga una plataforma de resonancia sin precedentes en la posguerra alemana. Su interés en el sur del Tirol conecta con una corriente del nacionalismo pangermanista que históricamente ha reclamado la reunificación étnica de los territorios de lengua alemana.
La situación expone una grieta dentro del bloque ultraderechista europeo: la solidaridad ideológica transnacional choca con los intereses nacionales concretos. Para Salvini y Vannacci, defender la integridad territorial italiana es un imperativo de supervivencia política; para AfD, agitar el debate tirolés es rentable ante su electorado más radicalizado.
El gobierno de Giorgia Meloni, cuyo partido Hermanos de Italia también milita en la derecha dura, no ha emitido hasta ahora una postura oficial sobre las declaraciones de AfD, según reportes disponibles. La ausencia de respuesta es, en sí misma, una señal de la incomodidad que genera el episodio en la coalición gobernante italiana.
La próxima reunión del bloque de partidos europeos de ultraderecha en el Parlamento Europeo será el momento de prueba: o los socios italianos exigen a AfD que abandone la reivindicación tirolesa, o asumen que la unidad del movimiento tiene límites precisamente allí donde comienzan las fronteras.