Alertan por reclutamiento de jóvenes por bandas criminales en Costa Rica
Costa Rica enfrenta el riesgo de que adolescentes y jóvenes sean incorporados cada vez con mayor frecuencia a estructuras del crimen organizado, lo que podría generar una nueva generación de líderes delictivos si el país no fortalece las políticas de prevención social.
La advertencia fue realizada por Karen Jiménez Morales, encargada de la Carrera de Ciencias Policiales de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), quien señaló que la captura de cabecillas y los operativos contra organizaciones criminales son necesarios, pero no suficientes para detener el ciclo de violencia.
De acuerdo con la especialista, cuando las autoridades desarticulan parcialmente una organización o detienen a sus dirigentes, pueden surgir rápidamente nuevos integrantes dispuestos a ocupar esos espacios si permanecen las condiciones sociales que favorecen su reclutamiento.
Jiménez Morales alertó especialmente sobre la participación de personas cada vez más jóvenes en estas estructuras. “Las detenciones de cabecillas no resuelven por sí solas el problema de la violencia”, afirmó, al advertir que los nuevos líderes criminales podrían tener edades cada vez menores.
La especialista consideró que combatir únicamente las consecuencias del crimen mediante operativos, mayores penas o un incremento de la capacidad penitenciaria no permitirá solucionar de fondo el problema.
Por ello, señaló que la prevención debe comenzar antes de que adolescentes y jóvenes ingresen a las organizaciones delictivas, principalmente mediante acciones en comunidades, familias y centros educativos, además de generar mayores oportunidades de desarrollo.
Entre las medidas propuestas se encuentran fortalecer la permanencia de menores y adolescentes en el sistema educativo, ampliar las opciones de capacitación y empleo, recuperar espacios públicos e impulsar actividades deportivas y culturales.
También se plantea reforzar la presencia de instituciones públicas en comunidades con mayores factores de riesgo y mejorar la relación entre los habitantes y los cuerpos de seguridad.
La especialista sostuvo que las acciones preventivas no deben sustituir a los operativos policiales ni a las investigaciones contra el crimen organizado, sino funcionar de manera complementaria.
Desde esta perspectiva, el éxito de las políticas de seguridad en Costa Rica no debería medirse únicamente por la cantidad de detenidos, armas decomisadas o grupos desarticulados, sino también por la capacidad del Estado para evitar que una nueva generación de jóvenes termine incorporándose a las organizaciones criminales.
La advertencia coloca el reclutamiento juvenil como uno de los principales desafíos para romper el ciclo de violencia: mientras las autoridades persiguen y detienen a quienes actualmente forman parte de las estructuras delictivas, las políticas educativas, sociales y comunitarias deberán impedir que otros jóvenes terminen ocupando su lugar.