Caída del ISR podría forzar recortes a obras públicas, advierte economista
El impuesto representó apenas 52.2% de la recaudación tributaria en los primeros siete meses de 2026, su nivel más bajo en dos décadas
La participación del Impuesto Sobre la Renta (ISR) en los ingresos tributarios de México cayó a 52.2% durante los primeros siete meses de 2026, su nivel más bajo para un periodo comparable en las últimas dos décadas, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Gabriel Rodríguez Cedillo, doctor en Gobierno y Administración Pública, advirtió que un estancamiento prolongado de esta recaudación podría obligar al gobierno federal a recortar recursos destinados a obras públicas, carreteras y mantenimiento, si al mismo tiempo mantiene o incrementa el gasto en programas sociales.
El especialista explicó que el ISR es el impuesto más importante entre los que recauda el país, aunque no representa por sí solo el principal sostén de los ingresos públicos, pues también pesan el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y los Impuestos Especiales sobre Producción y Servicios (IEPS). Precisó que el ISR se compone de aportaciones de personas morales y físicas, y que las grandes corporaciones son las que más contribuyen por volumen, aunque la recaudación depende también del nivel salarial y de los ingresos de las empresas.
"Un escenario catastrófico es que se pueden empezar a recortar otros programas, otras acciones o funciones del gobierno prioritarias también. Eso va a suceder, así de simple. Y, obviamente, va a pegar en el funcionamiento general del gobierno", advirtió Rodríguez. En ese caso, un gobierno tendería primero a reducir el gasto en rubros considerados menos prioritarios, como las obras públicas y el mantenimiento carretero, para proteger los programas sociales.
Ante una eventual insuficiencia de ingresos, el economista señaló que el gobierno cuenta con distintas alternativas, entre ellas elevar impuestos, obtener recursos por la venta de petróleo o de bienes y servicios, y recurrir a deuda pública. Consideró que México todavía tiene capacidad de endeudamiento, aunque no ilimitada, y pidió analizar la relación entre la deuda y el Producto Interno Bruto (PIB) considerando plazos, amortizaciones y tasas de interés, y no solo el porcentaje que representa respecto al PIB.
Rodríguez descartó que aumentar impuestos al consumo sea una alternativa conveniente en el contexto actual. "En una economía oligopólica como la mexicana y la yucateca, cuando se le pone un impuesto al consumo la carga automáticamente la lleva el consumidor", subrayó, y advirtió que una menor capacidad de compra podría reducir la demanda, la producción y derivar en una caída económica.