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CFE reconoce que no puede garantizar el fin de los apagones en Yucatán

Por La Revista Peninsular · 8/10/2026 11:21
CFE reconoce que no puede garantizar el fin de los apagones en Yucatán

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) reconoció que todavía no puede garantizar el fin de los apagones en la Península de Yucatán, pese a los trabajos de mantenimiento, modernización y ampliación de la infraestructura eléctrica que actualmente se desarrollan en la región. La declaración ocurre después de una serie de interrupciones masivas que han afectado a millones de usuarios y generado preocupación entre familias, comerciantes y empresarios.

Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, celebrada el miércoles 7 de octubre, la directora general de la CFE, Emilia Esther Calleja Alor, explicó que la institución ha identificado diversas causas relacionadas con las fallas del suministro y que se encuentra trabajando para atenderlas. Sin embargo, no estableció una fecha para solucionar definitivamente el problema ni aseguró que las interrupciones dejarán de presentarse.

La situación ha cobrado especial relevancia debido a que, en poco más de un año y medio, se han registrado al menos cinco apagones de gran magnitud, que acumulan aproximadamente 3.3 millones de afectaciones al servicio eléctrico en la Península de Yucatán.

Ante este panorama, la CFE desplegó cuadrillas provenientes de diferentes entidades del país para reforzar las labores de mantenimiento y reparación. Los trabajos incluyen intervenciones en líneas de transmisión, redes de distribución y otros componentes esenciales para garantizar el suministro de energía.

Entre las principales causas identificadas se encuentra el crecimiento acelerado de árboles y vegetación alrededor de las líneas eléctricas. Las condiciones de humedad características del sureste mexicano favorecen este fenómeno, provocando que ramas entren en contacto con los cables y generen interrupciones que pueden extenderse a colonias completas.

No obstante, las autoridades también reconocen que los apagones de mayor magnitud están relacionados con problemas en la infraestructura de transmisión, lo que evidencia la necesidad de fortalecer el sistema eléctrico regional más allá de las tareas habituales de mantenimiento.

Uno de los episodios más significativos ocurrió entre el 31 de agosto y el 1 de septiembre de 2026, cuando aproximadamente 745 mil 533 usuarios de Yucatán, Campeche, Quintana Roo y Chiapas permanecieron sin electricidad durante casi siete horas. De esa cifra, 430 mil 840 correspondieron a Yucatán.

En su momento, la CFE atribuyó aquella interrupción a presuntos actos de vandalismo en líneas de alta tensión. Sin embargo, las explicaciones más recientes han hecho referencia a problemas en la infraestructura de transmisión, por lo que todavía queda pendiente esclarecer si ambas versiones corresponden al mismo incidente.

Otro apagón importante se registró el 3 de junio, cuando dos líneas de alta tensión del corredor Escárcega-Ticul quedaron fuera de operación, obligando a desconectar 579 megavatios de consumo eléctrico en Yucatán y Quintana Roo.

Estas situaciones han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de una red que enfrenta una demanda cada vez mayor, impulsada por el crecimiento poblacional, la expansión urbana y la llegada de nuevas inversiones.

De acuerdo con datos del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), durante 2024 aproximadamente el 42.9 % de la electricidad consumida en la Península provino de la red nacional. Esta dependencia representa un desafío importante, especialmente cuando se presentan fallas en las principales líneas que abastecen a la región.

Además, la demanda máxima de electricidad pasó de 2 mil 714.5 megavatios en 2023 a 2 mil 980.7 megavatios en 2024, un incremento cercano al 10 % en tan solo un año.

Las consecuencias de los apagones no se limitan a las molestias domésticas. El sector empresarial también ha registrado pérdidas económicas relacionadas con la suspensión de actividades, daños en equipos y afectaciones a productos que requieren refrigeración.

Según información de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en Yucatán, siete de cada diez establecimientos consultados experimentaron problemas durante los cortes recientes, mientras que el 20 % reportó pérdidas derivadas de estas interrupciones.

Frente a este escenario, las autoridades federales impulsan proyectos destinados a incrementar la capacidad de generación y mejorar la distribución eléctrica. Entre ellos destaca la central Mérida IV Elvia Carrillo Puerto, cuya construcción concluyó con una capacidad de 499 megavatios, así como la central Riviera Maya, ubicada en Valladolid, que contempla una capacidad de mil 20 megavatios y cuya entrada en operación está prevista para diciembre de 2027.

También se encuentra en desarrollo la ampliación del gasoducto Energía Mayakan, un proyecto de aproximadamente 700 kilómetros que representa una inversión de 2 mil millones de dólares y busca fortalecer el abastecimiento de gas natural necesario para la generación eléctrica.

En materia de distribución, la CFE reportó que durante 2025 realizó 174 proyectos en Yucatán, con una inversión de 393 millones de pesos. Para 2026 contempla 297 intervenciones, entre ellas la instalación de 204 transformadores, con el propósito de aumentar la capacidad y mejorar la estabilidad del suministro.

A pesar de estos esfuerzos, la incertidumbre continúa para miles de habitantes de la Península, particularmente en comunidades donde las interrupciones eléctricas se han convertido en un problema recurrente.

El desafío también tiene implicaciones para el futuro económico del estado. El crecimiento de los sectores turístico, industrial, comercial e inmobiliario requiere una infraestructura energética capaz de responder a una demanda sostenida, por lo que la estabilidad del servicio se ha convertido en un factor fundamental para atraer inversiones.

Aunque la CFE sostiene que las acciones emprendidas permitirán disminuir la vulnerabilidad de la red, todavía no existe un compromiso público que establezca cuándo podrán reducirse de manera definitiva los apagones.

Mientras avanzan las obras anunciadas, la principal preocupación de los ciudadanos permanece sin una respuesta concreta: cuándo podrán contar con un suministro eléctrico estable y confiable, sin que las fallas recurrentes continúen afectando sus actividades cotidianas y su economía.

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