Opiniones

Cuando lo nuevo nace viejo

¿Nuevos partidos o viejas practicas? - Acompáñame a analizar la inclusión de los dos nuevos partidos políticos nacionales, PAZ y Somos México

Por Rodrigo Menéndez Gaber · 8/7/2026 13:43
Cuando lo nuevo nace viejo

Vivimos en un país con una crisis de identidad política enorme. Hoy en día, muchos políticos ya no viven por sus creencias, sino por sus conveniencias. Cambian de partido con facilidad, modifican su discurso según el momento y parecen estar más preocupados por mantenerse en el poder que por defender las ideas que alguna vez dijeron representar.

El pasado 1 de julio de 2026, los dos grupos aceptados por el INE como nuevos partidos políticos nacionales, PAZ y Somos México, comenzaron oficialmente sus operaciones, recibiendo oficinas y las prerrogativas que les reconoce la ley. Con ello también comenzaron los cuestionamientos. No porque no hayan cumplido con los requisitos legales para obtener el registro, sino por las dudas que ambos proyectos generan desde su nacimiento.

Y esto es importante, porque los dos ya se preparan para participar en las elecciones federales y locales de 2027, donde conoceremos realmente qué tienen para ofrecerle al país.

Pero primero hay que entender quiénes son.

Por un lado está PAZ, antes conocido como Construyendo Sociedades de Paz, un partido encabezado por Hugo Eric Flores y estrechamente ligado al extinto Partido Encuentro Social y posteriormente a Encuentro Solidario.

Por el otro está Somos México, surgido de Personas Sumando en 2025, un movimiento impulsado tras la llamada Marea Rosa, que nació en defensa del INE y en oposición a diversas reformas electorales. Entre sus dirigentes aparecen figuras con una larga trayectoria política, como Guadalupe Acosta Naranjo, exdirigente nacional del PRD, además de otros perfiles provenientes del PAN, PRI y del propio PRD.

Ahora sí, vayamos al centro del asunto.

A lo largo de los años hemos visto nacer y desaparecer partidos políticos prácticamente de una elección a otra. También hemos visto quiénes los encabezan y cuáles son sus antecedentes. Eso inevitablemente nos lleva a hacernos una pregunta: ¿estos partidos nacen para representar a los ciudadanos o nacen para reciclar liderazgos que perdieron su espacio dentro de los grandes partidos del país?

Porque, siendo sinceros, esa es la percepción que generan.

PAZ puede interpretarse como la continuación de una corriente conservadora que ya intentó mantenerse con el PES y después con Encuentro Solidario. Mientras tanto, Somos México parece reunir a una parte de la oposición que, inconforme con el rumbo político del país, busca una nueva oportunidad para competir bajo otras siglas.

Y ahí está el verdadero problema.

Ambos partidos nacen bajo una misma sospecha: que cambiar el nombre y el logotipo no garantiza una renovación política. El problema no es que exista más competencia; al contrario, una democracia necesita competencia. El problema es cuando esa nueva competencia parece estar integrada por los mismos actores de siempre, con los mismos discursos y las mismas formas de hacer política. Estamos ante la disputa de siempre, solamente con nombres distintos.

México necesita personas que crean en sus ideales y estén dispuestas a defenderlos. Personas que no se suban a la ola de la conveniencia política ni de las tendencias del momento, sino que realmente busquen transformar al país. Necesitamos partidos con los que quizá no todos estemos de acuerdo, pero que existan porque representan una visión distinta de México y no porque ofrecen una nueva plataforma para quienes perdieron espacio en otras.

Hoy necesitamos, más que nunca, políticos que entren a la vida pública por convicción y no por oportunidad. No estoy criticando a un gobierno en particular ni mucho menos; todo lo contrario. Lo que realmente cuestiono es que, si vamos a abrir nuevos partidos políticos, también deberíamos exigir nuevas ideas, nuevos liderazgos y nuevas formas de hacer política. Porque cambiar las siglas nunca será suficiente si quienes las integran siguen siendo los mismos de siempre.


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