Opiniones

De embestidas presidenciales

Claroscuro.

Por José Francisco Lopez Vargas · 21/09/2022 00:00
De embestidas presidenciales

Claroscuro, por: Francisco López Vargas. 

Los ocho órganos autónomos constitucionales del gobierno federal han sufrido una embestida presidencial desde las mañaneras. Insultó a sus directivos, ofendió a quienes los integraban y logró que muchos de ellos huyeran despavoridos cuando los acusó de corruptos y de saqueadores de los bienes públicos.

Su argumento es que le cuestan mucho al pueblo de México para los resultados que dan; lo mismo dijo de los fideicomisos y de muchos otros fondos de los que se engulló el presupuesto sin que, hasta hoy, haya información confiable de su destino.

Como nunca, México tiene hoy en la presidencia a un personaje que no sólo miente descaradamente sino que usa todo el poder del estado mexicano para aplastar a quien no se le somete, a quien no se le suma y le da la razón y no se doblega para aliarse a la Transformación de Cuarta que su gobierno pregona sin el aval de los resultados logrados hasta ahora.

Con esos 8 billones de pesos autorizados para el presupuesto 2023, López Obrador habrá manejado en cinco años de su gestión 33 billones de pesos, más o menos, además de los recursos de los fideicomisos y varios miles de millones más producto de penas y sanciones, pero él sigue hablando de austeridad y de que acabó la corrupción mientras los casos de desvíos, como el de Segalmex y las compras directas, surgen todos los días para acreditar la mentira.

La embestida del presidente ha sido contra el INAI, la CRE, la Cofece, el IFT, el Coneval, el INEGI y el INE, entre otros. Todos han sido presionados, han cambiado sus órganos de gobierno, han entrado gente afín al presidente o, como el INE, sostienen una batalla que aún no pierden pero que podría dar al traste a esas oficinas creadas al calor del Tratado de Libre Comercio y la presión ciudadana.

Para más de uno es sencillo decir que se vendieron, que traicionaron, que les permitieron la impunidad y otras lindenzas cuando la realidad es que muy pocos mexicanos pueden contra la embestida del poder presidencial. Ni uno, dirían los más enterados.

La realidad es que no veo a mucha gente preocupada por el agresor que despacha en palacio ni por el uso de todos los recursos y poderes del Estado para embestir a adversarios políticos, a quienes discrepan con el discurso presidencial o simplemente contra quienes no se doblegan ante las pretensiones presidenciales.

Gobernadores como Cuitláhuac García, de Veracruz; Layda Sansores, de Campeche; Claudia Sheimbaun, de Ciudad de México; no dudan en dejarse usar por el poder presidencial contra los enemigos del actual régimen. Basta una instrucción y el despliegue del poder del Estado se habilita para doblar al renuente, al traidor, al apátrida que se atreve a desobedecer o discrepar del líder de la 4T.

Hoy, el enemigo o adversario de moda es Alejandro Moreno. Más de una vez he dicho que el ex gobernador de Campeche ha hecho muchas cosas que yo no sé si me hubiera atrevido a hacerlas; otras que en verdad son muy polémicas y unas más que han provocado reacciones encontradas o hasta adversas entre quienes las escuchan o atestiguan.

Moreno se había convertido en la voz más clara y más confrontada con el presidente a partir de una amenaza formal y oficial que derivó luego de la votación en contra de los priistas oponiéndose al proyecto presidencial sobre energía eléctrica.

La realidad, la propuesta era insalvable no sólo porque era retrógrada sino porque las implicaciones legales que hubieran traído quizá hubieran provocado el fin del tratado de libre comercio, cosa que no sabemos si sucederá ante la cascada de modificaciones legales a los acuerdos contraídos con antelación a este gobierno.

El pecado de Moreno es haber avalado una propuesta de una diputada federal que propone que la Guardia Nacional siga siendo acompañada por el Ejército por cuatro años más después de su vencimiento en 2024.

¿Error de cálculo?, ¿cálculo medido?, ¿prueba de fuego a la alianza?, ¿favor al presidente? No creo que haya nadie que lo pueda asegurar precisamente porque sólo lo saben quiénes lo acordaron, pero si algo le metió ruido al tema fue el abrazo con el secretario de Gobernación en el momento en que pasó.

Hay que decirlo: nadie en este gobierno está exento de que le finquen responsabilidades legales usando métodos atrabiliarios. Rosario Robles es el claro ejemplo porque hasta una licencia le falsificaron para mantenerla en prisión preventiva.

Como hemos visto, el presidente no se tienta el corazón para actuar hasta contra quienes han sido sus colaboradores, entonces ¿qué no hará contra sus opositores?

El riesgo como país es muy grande, el talante autoritario del presidente nos fuerza a ver que él está dispuesto a todo con tal de hacer su voluntad, de cumplir sus deseo y de concentrar el máximo poder posible, incluso pasando sobre la Constitución como ha quedado más que claro con aquello de que “no me vengan con que la ley es la ley”.

Andrés Manuel tuvo todo el poder y la legitimidad para convertir a México en el mejor país de Latinoamérica, el problema parece claro o no supo cómo o jamás tuvo un proyecto de nación al que ceñirse. Algo así como lo que sucede en sus proyectos faraónicos: ninguno tiene proyecto ejecutivo.

Al final, el presidente y sus seguidores tendrán claro que de eso de gobernar no es un asunto “de sentido común” y que el desprecio al conocimiento y a la ciencia tiene un costo que, por desgracia, todos pagaremos en este país, el que tendremos que reconstruir después del 2024.

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