Desastre en Nepal enciende las alarmas por el futuro de los glaciares del Himalaya
La devastadora inundación registrada en Nepal volvió a colocar bajo la mirada internacional los riesgos que enfrenta la región del Himalaya debido al rápido retroceso de sus glaciares y al aumento de las temperaturas globales. Científicos advierten que fenómenos de este tipo podrían volverse cada vez más frecuentes en una de las mayores reservas de hielo del planeta.
Las investigaciones preliminares apuntan a que la tragedia comenzó con el desprendimiento de una enorme masa de hielo y roca de un glaciar, que habría bloqueado temporalmente un río. La acumulación de agua detrás de esa barrera natural terminó generando una violenta crecida río abajo, que arrasó comunidades, carreteras, puentes y otras infraestructuras.
El Servicio Geológico de Estados Unidos detectó un colapso glaciar de magnitud 5.2 a partir de registros sísmicos e imágenes satelitales. Los especialistas continúan estudiando la secuencia exacta de acontecimientos, aunque las evidencias apuntan hacia un fenómeno en cadena en el que participaron hielo, rocas, sedimentos y grandes cantidades de agua.
La magnitud del episodio quedó reflejada en la velocidad con la que crecieron los ríos. Investigadores señalaron que, en algunos puntos, el nivel del agua aumentó hasta nueve metros en apenas 30 minutos, reduciendo drásticamente las posibilidades de evacuación de quienes se encontraban en las zonas afectadas.
El desastre también ha reavivado el debate sobre los efectos del calentamiento global en el Hindu Kush Himalaya, una extensa región montañosa que concentra la mayor cantidad de nieve y hielo del planeta después de las zonas polares, razón por la que frecuentemente se le conoce como el “tercer polo” de la Tierra.
En esta región existen más de 63 mil glaciares que alimentan al menos 10 de los principales sistemas fluviales de Asia. De ellos dependen directa o indirectamente miles de millones de personas para obtener agua, alimentos, energía y medios de subsistencia.
El problema es que aproximadamente el 78% de la superficie glaciar situada entre los 4 mil 500 y los 6 mil metros de altitud se encuentra altamente expuesta al calentamiento. Las investigaciones también muestran que la pérdida de hielo en estas montañas se ha acelerado y que su ritmo se ha duplicado desde el año 2000.
Jakob Steiner, geocientífico de la Universidad de Graz, advirtió sobre el panorama que enfrenta la región: “Lo que pasó ayer es, por desgracia, la nueva normalidad. A partir de aquí va a empeorar”.
Aunque los investigadores consideran prematuro atribuir exclusivamente la tragedia de Nepal al cambio climático, señalan que el incremento de las temperaturas está modificando profundamente los sistemas montañosos. El derretimiento de los glaciares puede aumentar el tamaño de los lagos glaciares, mientras que el retroceso del hielo deja expuestas formaciones rocosas anteriormente sostenidas o protegidas por él.
A este fenómeno se suma el deshielo del permafrost, el suelo que ha permanecido congelado durante largos periodos. Su pérdida puede debilitar las laderas y favorecer desprendimientos de rocas, avalanchas y deslizamientos capaces de bloquear ríos y generar inundaciones repentinas.
Las proyecciones globales también generan preocupación. Incluso si el aumento de la temperatura mundial pudiera limitarse a 1.5 grados Celsius, los estudios estiman que hasta la mitad de los glaciares del planeta, sin contar los de Groenlandia y la Antártida, podrían desaparecer para finales de este siglo.
La amenaza tiene además consecuencias económicas para Nepal. Una parte importante de su generación eléctrica depende de instalaciones hidroeléctricas construidas en los valles montañosos, precisamente algunas de las zonas más vulnerables a inundaciones y desprendimientos.
Los especialistas consideran indispensable fortalecer los sistemas de alerta temprana, mejorar la vigilancia de los glaciares y acelerar el intercambio de información entre los países del Himalaya. Sin embargo, monitorear miles de glaciares, pendientes y valles representa un enorme desafío debido a la extensión y complejidad del terreno.
En algunos casos, además, el margen de reacción puede ser extremadamente corto. Cuando se desencadena una combinación de avalancha, desprendimiento glaciar, bloqueo de un río e inundación, las comunidades pueden disponer únicamente de unos minutos para ponerse a salvo.
La tragedia de Nepal se convierte así en una advertencia sobre los cambios que atraviesa el llamado tercer polo de la Tierra. Más allá de determinar la causa exacta de este desastre, los científicos coinciden en que el calentamiento está transformando rápidamente el Himalaya y obligando a millones de personas a convivir con riesgos naturales cada vez más difíciles de predecir.