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Ébola sin tregua: Congo enfrenta el brote de expansión más rápida

Por La Revista Peninsular · 21/7/2026 09:59
Ébola sin tregua: Congo enfrenta el brote de expansión más rápida

La República Democrática del Congo atraviesa una de las emergencias sanitarias más graves de su historia reciente. El nuevo brote de ébola, declarado oficialmente el pasado 15 de mayo en el este del país, ha dejado al menos 930 personas fallecidas entre 2 mil 344 casos confirmados, de acuerdo con las cifras más recientes divulgadas por el Ministerio de Salud congoleño.

La velocidad con la que se han incrementado los contagios y las muertes ha llevado a las autoridades sanitarias a considerarlo el brote de ébola de más rápida expansión del que se tenga registro. Tan solo en un periodo de 24 horas, comprendido entre el viernes 17 y el sábado 18 de julio, se notificaron 37 nuevos fallecimientos, una de las cifras diarias más elevadas desde que comenzó la emergencia.

El brote es provocado por el virus de Bundibugyo, una variante menos frecuente que otras responsables de epidemias anteriores. Esta característica representa uno de los principales desafíos para las autoridades, debido a que actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico aprobado contra esta especie del virus. La atención médica se concentra, por lo tanto, en mantener hidratados a los pacientes, atender sus síntomas, aislar los casos y evitar nuevas cadenas de transmisión.

La enfermedad se ha extendido por cinco provincias del este de la República Democrática del Congo. Ituri continúa siendo la zona más afectada, al concentrar cerca del 90 por ciento de los casos confirmados. También se han identificado contagios en Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo, regiones caracterizadas por la movilidad constante de la población, los desplazamientos forzados y la presencia de grupos armados.

Estas condiciones han complicado considerablemente los trabajos de vigilancia, aislamiento y rastreo de contactos. La Organización Mundial de la Salud ha advertido que alrededor del 80 por ciento de los nuevos casos proceden de cadenas de transmisión que todavía no han podido ser identificadas. Esta situación indica que el virus se está propagando con mayor rapidez de la que pueden responder los equipos sanitarios.

La inseguridad también se ha convertido en una amenaza directa para quienes combaten la enfermedad. Desde que comenzó el brote se han registrado al menos 12 ataques contra instalaciones médicas, trabajadores de la salud y equipos encargados de realizar entierros seguros. Algunos centros de atención han tenido que suspender temporalmente sus actividades, mientras que varias organizaciones humanitarias han trasladado a su personal hacia zonas consideradas menos peligrosas.

A esta problemática se suman las protestas de trabajadores sanitarios que denuncian retrasos en el pago de salarios y compensaciones por riesgo. La falta de personal, la saturación de los centros de tratamiento y la escasez de recursos dificultan todavía más la atención de los pacientes. Al menos 36 trabajadores de la salud han fallecido después de contraer el virus durante la actual emergencia.

Las autoridades congoleñas informaron que 724 pacientes permanecen hospitalizados o bajo aislamiento. Aunque también se han registrado nuevas recuperaciones, la elevada cantidad de contagios continúa ejerciendo una fuerte presión sobre un sistema sanitario que ya enfrentaba limitaciones estructurales antes del inicio del brote.

El ébola se transmite mediante el contacto directo con la sangre u otros fluidos corporales de una persona infectada, así como por medio de objetos o superficies contaminadas. Una persona no transmite la enfermedad antes de presentar síntomas, los cuales pueden incluir fiebre, cansancio, dolor muscular, dolor de cabeza, vómito, diarrea y alteraciones en el funcionamiento del hígado y los riñones. El periodo de incubación puede variar entre dos y 21 días.

Las ceremonias funerarias en las que familiares y miembros de la comunidad tienen contacto directo con el cuerpo de una persona fallecida también pueden favorecer la propagación del virus. Por esta razón, los equipos sanitarios han establecido procedimientos especiales para realizar entierros seguros y dignos. Sin embargo, estas medidas han generado desconfianza y rechazo en algunas comunidades, especialmente ante la circulación de rumores y desinformación.

La emergencia en la República Democrática del Congo demuestra que el control del ébola no depende únicamente de la capacidad médica. También requiere seguridad para los trabajadores, confianza de las comunidades, seguimiento de los contactos, acceso rápido a los servicios de salud y cooperación internacional. Mientras estas condiciones no puedan garantizarse, el virus continuará encontrando espacios para propagarse y aumentar el número de víctimas.

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