El abogado del diablo
En “El abogado del diablo”, película estrenada en 1997, Keanu Reeves interpreta a Kevin Lomax, un joven y brillante abogado cuyo récord perfecto alimenta poco a poco una obsesión: ganar.
En “El abogado del diablo”, película estrenada en 1997, Keanu Reeves interpreta a Kevin Lomax, un joven y brillante abogado cuyo récord perfecto alimenta poco a poco una obsesión: ganar.
Así también en el deporte, no importa si la preparación requiere días, semanas o años. Cuando comienza la competencia, el objetivo termina reducido a una palabra: victoria.
Vince Lombardi popularizó una frase atribuida originalmente al entrenador Red Sanders: “Ganar no lo es todo, es lo único”.
Los Diablos Rojos del México no pudieron hacerlo este año.
Pericos de Puebla los eliminó en seis juegos en la semifinal de zona y puso fin al intento escarlata de conquistar el primer tricampeonato de su historia. Bajo la lógica implacable del deporte, fue un fracaso.
Permítame, sin embargo, asumir por unos minutos el papel de abogado del diablo.
Si existe un equipo en el beisbol mexicano que puede presumir un ADN ganador, ese esDiablos Rojos del México.
Los Pingos son el club más ganador en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol, con 18 campeonatos, y también el que más veces ha conseguido títulos consecutivos. Este año buscaban llevar esa historia un paso más allá.Puebla dijo que no.
Sé bien lo que significa enfrentar a los Diablos en postemporada —o padecerlos, según se mire— porque durante mi infancia estuvieron repetidamente en el camino de los Leones de Yucatán.
Entre 1988 y 1994, Leones y Diablos se enfrentaron tres veces en postemporada. El resultado fue brutal: doce victorias del México contra apenas dos de Yucatán.
No había mucho espacio para la simpatía.
Como puede imaginar, durante aquellos años desarrollé un profundo rechazo por todo lo relacionado con el uniforme escarlata, sin embargo, con el tiempo, aquella animadversión terminó convirtiéndose primero en respeto y después en una profunda admiración.
Con los años entendí algo que cuando uno es niño y ve perder a su equipo resulta difícil aceptar: los Diablos ganaban tanto porque habían construido una organización diseñada para ganar.
Y continúan haciéndolo.
Se esfuerzan por presentar un equipo competitivo cada temporada, mantienen un sistema eficiente de desarrollo de jugadores y han entendido que un club profesional no solodebe ofrecer buenos peloteros, sino también una experiencia a la altura de sus aficionados.
Eso, finalmente, es lo que cualquier afición quisiera recibir de su equipo.
Los Diablos, además, comprendieron algo que otras organizaciones todavía parecen resistirse a entender: una franquicia no tiene por qué limitar sus fronteras a la ciudad donde juega.
La llamada “Nación Escarlata” ha construido una comunidad de seguidores en toda la República Mexicana e incluso fuera del país. No importa dónde hayan nacido, basta que alguien decida identificarse con esos colores para sentirse parte del club.
También en la conformación de su roster los Diablos suelen apostar en grande. En los últimos años el número de extranjeros aumentó considerablemente en la Liga Mexicana. No necesariamente ocurrió lo mismo con la calidad. Nos acostumbramos al desfile de importados que pasan de una organización a otra y que, algunas temporadas, terminan vistiendo tres o más uniformes distintos.
En medio de ese escenario, los Diablos fueron capaces de llevar a su roster dos nombres extraordinarios: Trevor Bauer y Robinson Canó. No solamente extranjeros, sino figuras.
La temporada 2026 terminó para los Diablos Rojos, pero no necesariamente dejó razones para que sus seguidores se sientan defraudados. Ganar y perder forman parte del juego. Fracasar en el intento de un tricampeonato no convierte en fracaso a una organización que ha hecho de competir, ganar y permanecer en la cima una costumbre.
Puebla ganó esta vez, y precisamente por eso hay que reconocerle todavía más mérito.
Pero los Diablos seguirán siendo los Diablos.
Yo, mientras tanto, guardaré con orgullo el jersey escarlata que cuelga en mi armario… curiosamente, justo al lado del de los Leones de Yucatán.
La Pelota es Redonda
Pero viene en caja cuadrada
Luis Felipe Alvarez