El cha'a cháak se desvanece: migración, crisis de la milpa y protestantismo erosionan el ritual maya de la lluvia
Solo algunos milperos de edad avanzada conservan la ceremonia en comunidades donde la milpa ya no es económicamente viable
La ceremonia agrícola maya del cha'a cháak atraviesa una pérdida progresiva en las comunidades rurales de Yucatán, impulsada por la crisis de la milpa, la migración juvenil y la expansión del protestantismo, advirtió el antropólogo Indalecio Cardeña Vázquez, presidente del Círculo de Estudios Humanísticos, A.C.
El deterioro del ritual no es un fenómeno aislado: compromete la transmisión generacional de una cosmovisión que vincula al ser humano con la naturaleza y el cosmos. Cuando el cha'a cháak desaparece de una comunidad, se pierde también la cadena viva de conocimientos sobre el ciclo agrícola, el clima y el territorio que lo sustentaba.
La milpa tradicional dejó de ser rentable para las familias campesinas. Los monocultivos, los sistemas de riego y la ganadería han reducido o sustituido ese sistema agrícola, y con él se debilitan las ceremonias vinculadas a sus distintas etapas. Cardeña Vázquez precisó que un ritual agrícola no existe de forma independiente de la práctica que lo origina: si la milpa desaparece, la ceremonia la sigue.
La migración agrava el cuadro. Muchos jóvenes han dejado el campo para trabajar en construcción o turismo, ya sea en Mérida, en otras regiones del país o en Estados Unidos. Con esa partida se interrumpe la transmisión del conocimiento: el aprendiz ya no acompaña al padre o al abuelo en el proceso de siembra, ni aprende a leer el clima, ni conoce qué ceremonias realizar y en qué momento. «Cuando todo eso ya no ocurre, el conocimiento de prácticas culturales comienza a desaparecer», sostuvo el especialista.
La expansión del protestantismo moderno, con sus múltiples denominaciones, suma otro factor de ruptura. Cardeña Vázquez señaló que numerosas familias que adoptaron ese pensamiento religioso rechazan las ceremonias tradicionales por considerarlas supersticiones incompatibles con su fe. El cha'a cháak es, en sí mismo, producto del sincretismo surgido desde la segunda mitad del siglo XVI, cuando los mayas incorporaron a sus ritos agrícolas elementos del catolicismo colonial; ahora ese sustrato híbrido enfrenta una presión religiosa distinta y más radical.
En algunas poblaciones la ceremonia es efectuada únicamente por milperos de edad avanzada y depende de la presencia de especialistas rituales conocidos como hmeno'ob. Cardeña Vázquez advirtió que su situación es «realmente vulnerable» en comparación con otros rasgos culturales como los gremios, que muestran mayor grado de conservación. La irregularidad de las lluvias, acelerada por el cambio climático, añade una paradoja: justamente cuando el ritual sería más necesario para los campesinos, las condiciones que lo hacen posible se adelgazan.
El estudioso indicó que la pérdida del cha'a cháak no significa únicamente el fin de una ceremonia agrícola, sino el desmantelamiento de una forma de entender la relación entre el ser humano, la naturaleza y el cosmos, elaborada a lo largo de siglos. Sin políticas que sostengan la milpa como sistema productivo y cultural, la transmisión de ese conocimiento seguirá interrumpiéndose comunidad por comunidad.