Empleados de la Procuraduría Agraria en Yucatán trabajan en bodega sin aire acondicionado ni agua
Los 39 trabajadores costean de su bolsillo papel de baño, jabón e insumos de limpieza tras el recorte de renta de oficinas
Desde enero, 39 trabajadores de la Procuraduría Agraria en Yucatán laboran en una antigua bodega de fertilizante de la Universidad Autónoma de Chapingo, en Mérida, sin ventanas, sin aire acondicionado y sin equipo de cómputo propio de la dependencia.
El caso expone el costo humano de los recortes presupuestales federales: mientras la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) reportó una reducción del 59.1% en su gasto de arrendamiento de edificios respecto a 2024, organizadores agrarios, abogados, analistas y becarios de Jóvenes Construyendo el Futuro absorben con su propio sueldo gastos básicos para que la atención a los ejidatarios no se detenga.
María de Lourdes Hernández Domínguez, representante de la Procuraduría Agraria en Yucatán, atribuyó el cambio de domicilio a la llamada 'austeridad republicana', que llevó a la dependencia a mudarse a una instalación federal sin costo de renta. Sin embargo, entre abril y julio de este año el estado registró temperaturas máximas de entre 41 y 44 grados centígrados, con sensación térmica de hasta 50 grados, sin que el personal contara con climatización.
Areli Ramírez, delegada sindical de los trabajadores, denunció que pese a existir presupuesto asignado, el personal debe pagar de su bolsillo insumos de limpieza, herramientas de trabajo, impresiones y hasta agua y papel de baño. Según su testimonio, quienes se quejan enfrentan hostigamiento y amenazas de despido, lo que ha frenado las quejas formales.
Las instalaciones presentan paredes con humedad y mobiliario deteriorado, de acuerdo con fotografías recabadas. Los empleados reportan además la ausencia de línea telefónica para atender a los ejidatarios, pese a que unas 40 personas acuden semanalmente de forma presencial ante la falta de otro canal de contacto.
La delegada sindical describió condiciones de insalubridad, con orín de zorrillo, cercanía de gallineros y presencia de serpientes boa constrictor y cascabel en el jardín que el personal debe cruzar para llegar al sanitario, en una zona donde las autoridades locales han pedido evitar áreas verdes por riesgo de mordeduras.
Ante la falta de respuesta de la representante estatal, de las oficinas centrales y del procurador agrario Víctor Suárez Carrera, varios trabajadores optaron por difundir su situación en redes sociales. El caso mantiene pendiente una respuesta oficial sobre las condiciones en que opera este servicio público en el estado.