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Establecer límites

Tatis Jr., Caminero y los excesos en cámaras de MLB: cuando la euforia borra los límites dentro y fuera del campo

Por Luis Felipe Álvarez · 21/10/2026 09:30
Establecer límites

Recuerdo un tiempo en que fumar en lugares públicos como discotecas, restaurantes y salas de cine era algo normal. Resulta imposible ante los ojos de nuestra realidad actual, defender aquellas libertades como correctas.

La sociedad evolucionó. Tomamos conciencia de conductas que, pese a su cotidianeidad, eran equivocadas y establecimoslímites. 

Hace unos días, las cámaras de MLB nos llevaron al corazón de los clubhouses,transmitiendo los festejos de los peloteros. La idea parecía buena, hasta que se descontroló.Debimos prever que juventud, euforia, alcohol y una cámara de televisión resultarían en una desafortunada combinación. Así fue que vimos a Fernando Tatis Jr. conceder una entrevista a MLB bañado en cerveza y fumando un habano. 

Antes de que me tilden de exagerado,permítame precisar que el reglamento oficial del Dodger Stadium prohíbe el consumo de tabaco en sus instalaciones, incluidos loscigarrillos convencionales y electrónicos.

No pretendo con este argumento condenaral jugador. Entendamos que se trata de un adulto que acaba de conseguir un objetivo por el que ha trabajado durante todo el año. Nada tengo que reprochar a quien, en ejercicio de sus libertades y dentro de los límites permitidos, decide beber una cerveza y fumar un habano.

La ciudad griega de Corinto era, hacia el año 55 d.C., conocida por su prosperidadmaterial y sus costumbres libertinas. En sucomunidad cristiana circulaba la expresión “Todo me es lícito”, utilizada por algunos para justificar una libertad sin restricciones, bajo el argumento de que la salvación del alma los justificaba de las acciones del cuerpo.

Saulo de Tarso establece en su primera epístola a los corintios el límite moral de aquella expresión, agregando unas palabras que transforman el mensaje, llevándolo de una percepción limitada al interés personal (el yo me merezco) hacia una visión del bien común:“Pero no todo edifica”.

Grandes Ligas ahora nos lleva en sus transmisiones a espacios que antes eran exclusivos de los jugadores. Sin embargo, la desaparición de estos límites parece provocar un perjuicio mayor que el beneficio esperado.

La intimidad de un vestidor se compromete cuando una cámara consigue entrar en él. Y la responsabilidad tendría que ser de quien decide transmitir lo que allí sucede.

Junior Caminero nos permitió ver que no todos los límites están escritos en los reglamentos. Algunos pertenecen al terreno de la prudencia y el respeto.

El tercera base de Tampa Bay perdió la cabeza en la celebración tras eliminar a los Yankees. Frente a los aficionados de Nueva York protagonizó una pantomima en la que simulaba barrerlos y mandarlos a dormir. 

Junior hizo evidente su confusión entre lo personal y lo público cuando, frente al micrófono de ESPN, repitió hasta el cansancio la frase que David Ortiz ha popularizado para burlarse de las derrotas de los Yankees, una desafortunada parodia del legado de John Sterling.

Tal vez Junior Caminero desconozca que Sterling narró 5,651 juegos durante 36 temporadas con Nueva York, incluidos 5,060 encuentros consecutivos, y acompañó con su voz cinco campeonatos de Serie Mundial. En mayo de este año falleció a la edad de 87 años, dejando un legado que, para muchos, merece respeto.

Para mí, los baños de cerveza, los habanos, las mímicas, las imitaciones y las parodias tienen cabida en los festejos privados a los que los jugadores tienen derecho. 

Pero en lo público, aunque todo sea lícito… no todo edifica.

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Luis Felipe Alvarez

luisfe143102@gmail.com

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