Fármacos para bajar de peso reducen también el consumo de alcohol, según estudios en Reino Unido
Investigadores de la Universidad del Sur de California y de Colorado Anschutz documentan menos antojos de bebida en pacientes tratados con GLP-1
Un estudio publicado en 2025 por el doctor Christian Hendershot, de la Universidad del Sur de California, encontró que pacientes con trastorno por consumo de alcohol redujeron sus ganas de beber mientras tomaban Ozempic, medicamento con semaglutida usado para bajar de peso.
El hallazgo cobra relevancia porque millones de personas en el mundo usan actualmente fármacos como Wegovy, Mounjaro y Ozempic para adelgazar, y el posible efecto secundario abre una vía de tratamiento adicional para el trastorno por consumo de alcohol, condición que el sistema público de salud británico NHS describe como consumo perjudicial de bebidas alcohólicas.
Estos medicamentos contienen semaglutida o tirzepatida, sustancias que imitan la hormona natural GLP-1, suprimen el apetito y prolongan la sensación de saciedad. Hendershot explica que, al afectar el circuito de recompensa del cerebro, también podrían disminuir los antojos de alcohol y nicotina. Un estudio adicional de la Universidad de Colorado Anschutz, difundido en 2025, señaló que versiones en pastilla de los GLP-1 redujeron los días de consumo excesivo de alcohol en personas con el trastorno de forma leve a moderada.
Testimonios recabados entre usuarios de estos fármacos en Reino Unido describen cambios diversos: desaparición de antojos, náuseas al beber, sensación de pesadez o embriaguez más rápida. Lisa Rees, de 46 años y residente del sur de Gales, relató que antes de iniciar Wegovy en abril bebía entre seis y ocho botellas de vino por semana con amistades; desde entonces, dijo, redujo su consumo a menos de la mitad y en un festival reciente de nueve horas bebió solo tres copas de vino. Warren Thomas, de 45 años y residente de Colchester, afirmó que notó el efecto a las 24 horas de su primera dosis de Mounjaro, a mediados de junio, y que ahora dos cervezas le provocan mareo.
Las guías del NHS recomiendan no superar 14 unidades de alcohol semanales de forma regular, equivalentes a unas seis copas medianas de vino, debido a que el consumo excesivo prolongado puede dañar el hígado, elevar la presión arterial y aumentar el riesgo de cáncer.
El profesor Russell Hearn, médico de cabecera y catedrático de Medicina del King's College de Londres, precisó que el British National Formulary, guía de referencia para prescripciones médicas, no ofrece aún ninguna recomendación formal sobre el consumo de alcohol durante estos tratamientos. Hearn dijo que aconseja a sus pacientes reducir la bebida por su alto contenido calórico, como complemento a los cambios de dieta durante el uso de un GLP-1.