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Feminicidios en México: las leyes avanzan, pero la violencia persiste

Por La Revista Peninsular · 25/9/2026 09:49
Feminicidios en México: las leyes avanzan, pero la violencia persiste

México ha transformado durante los últimos años su marco legal para reconocer, investigar y castigar el feminicidio. Sin embargo, los cambios en las leyes no han sido suficientes para terminar con la violencia extrema contra las mujeres. De acuerdo con especialistas consultados por Latinus, durante la última década alrededor de 10 mujeres han sido asesinadas cada día en el país, una cifra que muestra la magnitud de un problema que continúa pese a los avances jurídicos. Es importante señalar que este promedio se refiere al conjunto de asesinatos de mujeres y no exclusivamente a los casos clasificados legalmente como feminicidios.

El feminicidio fue incorporado al Código Penal Federal en 2012 como un delito específico. Actualmente, el artículo 325 establece que existe feminicidio cuando una mujer es privada de la vida por una razón de género. Para determinarlo, la legislación contempla elementos como antecedentes de violencia, agresiones sexuales, amenazas, lesiones degradantes, incomunicación de la víctima, relaciones previas entre el agresor y la mujer o la exposición de su cuerpo en un lugar público. La pena establecida a nivel federal es de entre 40 y 60 años de prisión, además de multas y agravantes en determinadas circunstancias.

Las modificaciones legales han buscado cerrar vacíos que durante años dificultaron la investigación de estos crímenes. En 2023, por ejemplo, se reformaron distintas disposiciones relacionadas con la investigación, sanción y reparación integral del feminicidio. Entre los cambios se ampliaron las circunstancias que pueden acreditar las razones de género y se incorporaron elementos como la violencia comunitaria o política y diferentes formas de explotación de la víctima.

El problema, sin embargo, va más allá de la existencia de una ley. Las cifras oficiales muestran que la violencia letal contra las mujeres permanece. El INEGI registró 3 mil 702 homicidios de mujeres durante 2024, con una tasa nacional de 5.5 homicidios por cada 100 mil mujeres. Estos datos corresponden al total de homicidios y no significan que todos hayan sido clasificados como feminicidios, pero permiten dimensionar la violencia que enfrenta la población femenina en el país.

La violencia tampoco comienza con el asesinato. Datos retomados por la Secretaría de las Mujeres señalan que 70.1% de las mexicanas de 15 años y más ha experimentado al menos una situación de violencia a lo largo de su vida. Además, entre enero y septiembre de 2025, el Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres registró más de 377 mil casos, de los cuales 88.4% ocurrieron en el ámbito familiar. La violencia psicológica fue la más reportada, seguida por otras formas como la violencia física.

Otro reto se encuentra en la manera en que se registran e investigan los casos. Las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública se construyen a partir de las carpetas de investigación abiertas por las fiscalías de las 32 entidades, por lo que la clasificación inicial de cada muerte influye directamente en las cifras oficiales de feminicidio. El organismo publica mensualmente información sobre violencia contra las mujeres y desglosa los casos de feminicidio incluso a nivel municipal.

A más de una década de que el feminicidio fuera reconocido como delito a nivel federal, México cuenta con herramientas jurídicas más amplias para identificar y sancionar la violencia por razones de género. El desafío permanece en convertir esas normas en investigaciones efectivas, prevención, protección para las mujeres en riesgo y acceso a la justicia para las víctimas y sus familias. La evolución de las leyes representa un cambio importante, pero las cifras muestran que el problema no se resuelve únicamente modificando los códigos penales: también depende de la capacidad de las instituciones para aplicar esas normas y actuar antes de que la violencia llegue a su expresión más extrema.

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