Gracias, Mundial 2026
Ayer, domingo 19 de julio, llegó a su fin la Copa del Mundo de 2026
Ayer, domingo 19 de julio, llegó a su fin la Copa del Mundo de 2026. En la gran final se enfrentaron Argentina y España, un partido que terminó con victoria española por la mínima diferencia y que convirtió a La Roja en la nueva campeona del mundo.
Podría quedarme hablando durante horas sobre esa final. Como aficionado culé, mi corazón estaba dividido en dos. De un lado estaba Argentina y Lionel Messi, mi ídolo de toda la vida; del otro, una generación de futbolistas que hoy representa la ilusión del Barcelona: Lamine Yamal, Pedri, Gavi, Joan García, Dani Olmo, Eric García, Pau Cubarsí y Ferran Torres.
Aunque una parte de mí quería ver a Messi levantar su segunda Copa del Mundo, al final terminé feliz. Porque, si algo puedo decir de este Mundial, es que lo disfruté como ningún otro.
Cada Copa del Mundo ha dejado un recuerdo imborrable en mi vida. En 2022 grité como nunca el gol de Luis Chávez y, por supuesto, el segundo gol de Messi en la final. Sin embargo, la eliminación de México en fase de grupos dejó un sabor amargo.
En 2018 terminé ronco después del gol del Chucky Lozano contra Alemania. Parecía que todo era posible, hasta que llegaron la derrota ante Suecia y la eliminación frente a Brasil en los octavos de final.
En 2014 viví uno de mis Mundiales favoritos. Brasil era el escenario perfecto. Aquel empate contra los anfitriones, la victoria sobre Croacia, un Guillermo Ochoa prácticamente impenetrable, Rafa Márquez ya de salida y un mediocampo que ilusionaba a cualquiera. Y, por supuesto, esa herida que probablemente nunca dejará de doler: el famoso “no era penal”.
Mi primer recuerdo mundialista, sin embargo, me lleva hasta Sudáfrica 2010. Era apenas un niño y todavía no entendía el futbol como hoy, pero sí sabía que me fascinaba la selección española. Todavía puedo recordar el gol de Andrés Iniesta y la emoción de ver a Casillas levantar la Copa del Mundo.
Después de repasar todos esos recuerdos, volteo a ver el Mundial de 2026 y solo puedo pensar una cosa: qué locura.
Nunca imaginé que un torneo pudiera influir tanto en la vida cotidiana. Durante un mes y medio prácticamente no pensé en otra cosa. Estaba trabajando y, si sabía que Haití jugaba contra Escocia, me costaba concentrarme porque quería ver el partido. Así de grande fue este Mundial.
Pero, sobre todo, este torneo me dejó algo que ninguno de los anteriores había conseguido: esperanza.
Ver a Lionel Messi competir al máximo nivel con 39 años fue extraordinario, pero aún más increíble fue ver a la Selección Mexicana jugar como jugó. Por primera vez en mi vida sentí que el Tri realmente me hizo soñar. Me hizo creer que algún día podemos competir de tú a tú con las mejores selecciones del mundo.
Escuchar a jugadores de élite, como Jude Bellingham, reconocer públicamente lo complicado que fue enfrentar a México, y ver a millones de personas alrededor del mundo hablar bien de nuestra selección, fue algo que jamás pensé vivir. Durante unas semanas fuimos el centro de atención, y lo fuimos por mérito propio.
Los mexicanos amamos el futbol. Sin embargo, también sabemos que nuestro sistema atraviesa problemas profundos. Durante muchos años el deporte ha sido víctima de intereses económicos y decisiones que, en ocasiones, parecen olvidar que antes que un negocio, el futbol pertenece a la gente.
Aun así, hoy creo que podemos mirar hacia 2030 con ilusión. Erik Lira ya anunció que buscará continuar su carrera en Europa pase lo que pase. Gilberto Mora despierta el interés de clubes importantes del continente. Hay talento, hay generación y, por primera vez en mucho tiempo, también hay motivos para creer.
Hoy nos toca seguir apoyando, seguir creyendo y seguir abrazando este deporte que tantas emociones nos regala.
Pero, sobre todo, nos toca agradecer.
Gracias, Mundial 2026.
Porque este no fue un Mundial cualquiera. Fue un torneo que nos unió, que nos hizo soñar y que nos recordó por qué el futbol mueve a millones de personas alrededor del mundo.
Felicidades a España y a todos los españoles. Disfruten ser campeones del mundo. Ojalá algún día nos toque vivir esa misma alegría como mexicanos. Cuando llegue ese momento, estoy seguro de que celebraremos con la misma pasión con la que hoy despedimos este inolvidable Mundial.