Quintana Roo

Informe alerta por condiciones de nueve delfines geriátricos en Dolphin Discovery

Por La Revista Peninsular · 12/8/2026 09:41
Informe alerta por condiciones de nueve delfines geriátricos en Dolphin Discovery

Nueve delfines geriátricos que permanecen en las instalaciones de Dolphin Discovery Ventura Park, en Cancún, Quintana Roo, presentan diversos padecimientos crónicos, entre ellos ceguera, cáncer, úlceras gástricas, desnutrición, anemia y enfermedades respiratorias y gastrointestinales, de acuerdo con una evaluación médica elaborada por una especialista internacional.

El informe, al que Milenio señaló haber tenido acceso, fue realizado por Heather Rally, médica veterinaria y defensora del bienestar animal en Estados Unidos. La evaluación se llevó a cabo en enero de 2026 y posteriormente fue entregada en mayo a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

La especialista analizó tanto el estado de salud de los nueve ejemplares como las condiciones de las instalaciones y la posibilidad de trasladarlos a corrales marinos. Entre sus conclusiones, determinó que existe una alta prevalencia de enfermedades crónicas de carácter oral, ocular, gastrointestinal y respiratorio, además de comportamientos asociados con estrés.

De acuerdo con el reporte, las condiciones observadas no cumplirían con estándares profesionales de bienestar animal. Entre los nueve ejemplares, Mincho, Solei y Oceanía presentan los cuadros médicos más delicados, debido a que padecen afectaciones en varios órganos que no se encuentran controladas, por lo que no se recomienda actualmente su traslado.

En el caso de Diego, Apolo, Squalo, Flex, Solomon y Satu, el documento plantea que primero tendrían que pasar por un proceso de rehabilitación y estabilización clínica antes de considerar cualquier movimiento.

Gustavo Ampugnani, director general de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recursos Marinos y Ecosistemas Costeros de la Profepa, reconoció previamente los riesgos que implicaría trasladar a los animales debido a su edad, condición de cautiverio y padecimientos.

“Algunos expertos nos han advertido sobre lo delicado que sería poder movilizarlos, trasladarlos a otro sitio”, declaró el funcionario. Agregó que los cetáceos “enfrentan riesgos” tanto si permanecen en las instalaciones actuales como durante un eventual traslado y proceso de adaptación.

Uno de los casos más delicados es el de Mincho, un delfín nariz de botella del Indo-Pacífico de aproximadamente 36 años, cuyo estado de salud se convirtió en uno de los referentes del debate sobre el uso de estos animales para espectáculos.

Según el informe, Mincho padece carcinoma de células escamosas, un tipo de cáncer localizado en la lengua, además de una úlcera lingual crónica. En 2016 perdió la vista del ojo izquierdo debido a queratitis, mientras que el ojo derecho presenta una pérdida considerable de visión. También registra anemia, hepatitis y problemas respiratorios.

El caso del cetáceo adquirió notoriedad luego de que se conociera que en 2020 se golpeó contra el concreto de una alberca del hotel Barceló debido a sus problemas visuales. Su situación fue posteriormente vinculada al impulso de las reformas al artículo 60 Bis de la Ley General de Vida Silvestre, conocidas como Ley Mincho, mediante las cuales se restringió el uso y reproducción de delfines con fines de espectáculo.

Solei, de 28 años, y Oceanía, de 37, también presentan condiciones consideradas graves. Ambas padecen problemas de visión, anemia, desnutrición severa y enfermedades respiratorias y gastrointestinales crónicas.

En particular, Solei presenta úlceras gástricas, dificultades digestivas y un episodio de hemorragia gastrointestinal confirmado en febrero de este año, además de periodos de falta de apetito, lesiones en la lengua y desgaste dental relacionado con comportamientos repetitivos.

El informe también documentó letargo y falta de apetito en Oceanía, así como conductas repetitivas en algunos ejemplares, entre ellas morder el concreto de las piscinas o realizar chasquidos constantes con la mandíbula. Estas acciones fueron interpretadas en la evaluación como posibles indicadores de frustración asociada con las condiciones del entorno.

Durante la observación realizada en enero, Solei mostró repetidamente periodos de muy baja actividad. Según el documento, la delfín salía a la superficie para respirar, descendía lentamente, permanecía inmóvil en el fondo de la piscina y posteriormente repetía la misma secuencia.

Ampugnani también reconoció recientemente el deterioro emocional de los cetáceos. “Por supuesto que están tristes, si son animales sociales que viven a veces en colonias de 100 ejemplares en vida libre”, declaró. El funcionario calificó como “condiciones tristísimas” las circunstancias en las que permanecen animales mantenidos en cautiverio.

Otro de los señalamientos centrales del reporte es la ausencia de personal durante un periodo aproximado de 17 horas. La especialista documentó que los delfines permanecían sin supervisión desde alrededor de las 15:00 horas hasta las 08:00 del día siguiente.

“Las condiciones actuales de alojamiento nocturno implican un confinamiento prolongado, sin presencia de personal desde aproximadamente las 15:00 hasta las 08:00 horas del día siguiente. Esto no es compatible con el manejo nocturno adecuado y debe ser modificado”, establece el informe.

Por esta razón, Rally recomendó implementar supervisión nocturna suficiente, garantizar la presencia de personal capaz de atender cualquier eventualidad y establecer estrategias adecuadas de enriquecimiento para los animales durante ese periodo.

La evaluación también detectó problemas relacionados con las condiciones físicas de las instalaciones. Entre ellos se encuentra la falta de sombra efectiva, lo que provocaría una exposición prolongada de los animales a los rayos ultravioleta.

Asimismo, se identificó una circulación desigual del agua, así como variaciones en la temperatura y la salinidad dentro de las piscinas.

Otro de los puntos señalados corresponde al uso de cloro mediante un sistema de electrocloración para desinfectar el agua. El reporte advierte que la instalación no realizaría ni documentaría de manera rutinaria mediciones suficientes para conocer las concentraciones residuales de esta sustancia.

De acuerdo con la evaluación, una exposición prolongada a agentes oxidantes puede provocar irritación de las mucosas y las vías respiratorias de los cetáceos, además de contribuir a problemas oculares y retrasar la cicatrización de algunas lesiones.

“La ausencia de un control rutinario del cloro es especialmente importante dada la sensibilidad bien documentada de los cetáceos a la exposición crónica a los oxidantes”, señala el documento.

La situación de los nueve ejemplares plantea ahora un escenario complejo para las autoridades, pues cualquier decisión deberá considerar tanto las condiciones actuales de cautiverio como los riesgos médicos de un eventual traslado. Mientras algunos animales podrían ser candidatos a una reubicación después de un proceso de rehabilitación, los casos de Mincho, Solei y Oceanía presentan condiciones clínicas que hacen especialmente delicado cualquier movimiento.

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