Opiniones

Informe deforme

Claudia Sheinbaum presentó su Segundo Informe de Gobierno ante 500 invitados en Palacio Nacional, entre aplausos medidos y un Zócalo blindado.

Por Jorge Valladares Sanchez · 2/9/2026 22:13
Informe deforme

Imagina que contratas a un gerente para que administre tu negocio, ese donde tienes invertido todo lo que esperas dar y heredar a tus amados hijos. Entre el contrato, acuerdos o, mínimo, expectativas estaría, creo, que cada cierto tiempo te informe cómo van las cosas; en particular los resultados, ya sea visto como crecimiento de lo tuyo, como solución de problemas que existían o como avance en lo pactado, pedido u ofrecido. 

Lo sé, y pronto lo conversaremos con profundidad, a millones de mexicanos se nos olvida, pierde o, de plano, nos han demostrado que México no es nuestro, ni siquiera la parte pública, para cuya administración alguien es contratado cada 6 años. A pesar de ello, se preserva ese ritual del Informe que cada año “debe” rendir quien empleemos como presidente sobre el estado de la nación. 

Con esta distancia, cada día mayor, de nuestro poder frente a esta propiedad, el administrador en turno ha ido decidiendo el contenido, la veracidad, la forma, el lugar y ahora hasta los invitados que pueden recibir el tal informe. Hace varias décadas era todo un ritual, frente a “nuestros representantes”, día inhábil, horas y horas de lectura solemne y carretadas de aplausos, para luego larga fila de salutaciones. La alternancia y la entonces oposición abrieron la puerta a todas las variantes que se les fueron ocurriendo a los oficialismos. Aquella oposición (parte de ella, más lo que conservó), hoy oficialismo, este martes, encerrada con 500 invitados en Palacio Nacional, hizo lo propio. 

El documento del Segundo Informe de Gobierno (2025-2026) inicia con un “Entregamos buenas cuentas al pueblo de México. La honestidad da resultados y construye bienestar”… y sintetiza en 10 lo que elige destacar de las frases, datos y lugares comunes que desarrolla en sus 1342 páginas, alineadas a los cuatro ejes del Plan Nacional de Desarrollo y con pegotes de los 100 compromisos de gobierno formulados por Sheinbaum. Remata la síntesis con “Consolidamos una democracia con justicia social, que avanza de la mano del pueblo que es el corazón de la Cuarta Transformación. Estos avances son posibles gracias al esfuerzo conjunto, es una hazaña colectiva (sic) que está siendo una referencia en el mundo”. 

Un par de congresistas afirman haberlo leído y basar en ello su contestación. Mi toc me invitó, pero el tiempo y la expectativa me hicieron declinar la invitación. Fuera de nosotros, realmente dudo que haya más de 100 personas en el país que puedan especular con tal posibilidad; no se diga ejecutarla. 

Esas 500 personas y quienes nos asomamos a ver la transmisión nos enteramos de lo que nuestra empleada presidenta eligió mencionar en 66 minutos. Gabinete y gobernadores en primera fila; aliados y alineados en representación del judicial (Hugo Aguilar) y legislativo (Higinio Martínez); empresarios como Carlos Slim (Carso) y Daniel Servitje (Bimbo); Damián Alcázar, que se ha ganado allí un lugar; y “representantes indígenas” en la fila del fondo, con todo y bastones de mando. 

Google calcula unos 15 momentos de aplausos, yo creo que más. La prensa los describe como institucionales, medidos y de cortesía, sin las históricas ovaciones o aclamaciones; yo añado que mal dirigidos o descoordinados. 3 casi espontáneos: al mencionar el aumento al salario mínimo, la “cooperación, sin subordinación” y al pedir se aplauda al gabinete. 

Afuera del Palacio: vallas perimetrales, un zócalo vaciado, silencio; y más, mucho más lejos, Andy, Adán, Noroña; y quienes gobiernan Sinaloa y Chihuahua, que por motivos distintos no creyeron ser bien recibidos allí. 

El documento fue llevado al Congreso por nuestra empleada secretaria de gobierno y, como si importara facilitar la revisión al legislativo (glosa y fiscalización, que cada vez son más ficción) tuvo un orden normativo, alineado en espejo al Plan Nacional de Desarrollo. La exposición, en cambio, siguió un orden distinto, iniciando por un preámbulo político y rematando con un tanto de romanticismo, donde Sheinbaum se dio carta libre para hacer afirmaciones… 

Algunas ciertas, pero aún no sé cómo cupieron en su boca: “los recursos públicos son del pueblo y deben ejercerse para su beneficio”; “los servidores públicos tienen la obligación de comportarse con profunda responsabilidad, pero, al mismo tiempo, con sencillez y humildad”; “México tiene un pueblo extraordinario”; “la autoridad política y moral se escribe todos los días”. 

Otras que también son ciertas, pero ¡qué miedo da! la diferencia entre lo que significan y el motivo por el que pudo decirlas: que están transformando la vida pública del país; que hoy existe una relación distinta entre el gobierno y el pueblo; que tienen la responsabilidad histórica de garantizar el camino de la honradez y de un gobierno que esté al servicio del pueblo. 

Otras sobre las que sería muy ilustrativo encuestar a la población: Que el bienestar llega a todas y a todos; que se separó el poder económico del poder político y se gobierna con honestidad; que son un gobierno que escucha, atiende y rinde cuentas; que han cuidado cada peso; que no han comprado vehículos de lujo, ni destinado recursos públicos a gastos innecesarios… 

Y otras que debo afirmar que no coinciden con lo que veo: “México camina por el rumbo de la prosperidad compartida, con independencia, libertad y con mucha dignidad”; “hemos ejercido el gobierno con honradez y austeridad republicana; “sabemos dialogar y entendernos como un país democrático”; “vamos mejor y tenemos rumbo, porque ese rumbo lo marca el pueblo, que es nuestro camino y es nuestro destino”.  

Y otras más, que sí son verdad, porque eran verdad, y siguen siendo, por lo que bastaría decirlas en tiempo presente: durante muchos años, mientras millones de mexicanas y mexicanos trabajan/trabajaban todos los días para salir adelante, el gobierno se va/fue alejando de la gente, de sus necesidades y de su realidad; se utilizan/utilizaban los recursos públicos para excentricidades y lujos, y se gobierna/gobernaba para unos pocos. 

Ya luego se fue en un orden parte errático, parte conveniente, con los datos que a su entender confirman todo lo bueno que está pasando desde que este oficialismo reciclado está a cargo. De los datos duros, mencionó algunas cerezas, con cifras macro redondeadas, ubicados en los periodos convenientes y omitiendo las variables negativas; como una inversión extranjera directa récord (sin aclarar que el 94%, es continuidad de años previos); o que su bonanza de empleos incluye a más de 1 millón de nuevos reclutas en la informalidad; o que la reducción de pobreza por ingresos, que las transferencias directas y aumento del salario mínimo han generado, palidece ante la pobreza por carencia de acceso a servicios de salud. 

No hubo mención de las crisis de seguridad, de corrupción y de salud, desapariciones, éxodo de comunidades, TMEC, costos y pérdidas en mega obras. Más que rendición de cuentas, un conteo que se rinde ante las consignas y ocurrencias que validan su postura política.  

En un claro desliz, la advertencia a no equivocarse: “aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos; lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su dignidad”; que lamentablemente no alude a una unión nacional o una alianza en favor de toda la gente para la que debe gobernar, sino que es una grotesca respuesta a las observaciones de sus opositores por los conflictos en su partido, el único “aquí” relevante para ella/ellos. 

Si pudiéramos ubicarnos en nuestro rol de patrones, contratantes, dueños de lo público, pediríamos a esta, y demás empleados públicos, un informe que efectivamente cuente lo que nos es relevante y lo compare sistemáticamente con lo debido y lo ofrecido; que deje de esconderse tras lo coyuntural, pervertirse en lo faccioso y aprovecharse de la poca atención que un ciudadano ocupado en vivir puede atender, entender y exigir a sus funcionarios (aunque les pague tanto por tan mal trabajo). 

Solo como ejemplo, deberíamos contar con una secuencia en indicadores permanentes, que obligaran a quien tiene el cargo a explicar datos, ajustar planes y alcanzar metas, en temas medulares como seguridad, donde desde De la Madrid hasta hoy, el segundo año de gobierno ha tenido en homicidios por  cada 100 mil habitantes: 14, 17, 15, 10, 13, 16, 29 y 24. O en el PIB que ha pasado por +2.4%, +5.2%, +6.8%, +0.1%, +0.9%, +2.5%, -8.5% y +1.4%. Y entonces, ya no se trate de quién gobernaba, sus intenciones o posturas; sino de cómo reconocer dónde estamos y ponernos en la ruta de mejorarlo. 

Desde luego los portales y periódicos tuvieron el tema como el principal del día siguiente, y dedicaron espacio considerable a las frases (más) y los datos que eligieron atender. Los comentaristas coincidieron en que el tono fue más conservador y blindado, con verdades a medias, y una atención asimétrica de los temas. 

La reducción que personalmente agradezco, fue la de menciones a su antecesor (hábilmente sustituido por “el movimiento”), si bien se le paso el mensaje de validación espuria a sus mega obras y ningún cuestionamiento a sus fallos y costos. Pero qué lamentable que sea eso lo mejor que puedo decir de las “cuentas” que nos rinde esta empleada; si bien, ya estábamos acostumbrados a que este día sea en realidad de cuentos… 

El Diccionario no falla; así como cuentas (cálculo u operación aritmética) es muy diferente de cuentos (suceso falso, inventado), informe (descripción de las características y circunstancias de un suceso o asunto) dista mucho de deforme (desproporcionado o irregular). Y es que el prefijo IN va de afuera a adentro, mientras que DE va de arriba abajo, e implica alejamiento o privación… Otra vez, tuvimos un deforme, no un informe. 

*Jorge Valladares Sánchez 

Papá, Ciudadano, Consultor. 

Doctor en Ciencias Sociales. 

Doctor en Derechos Humanos. 

Psicólogo y Abogado 

Representante de Poder Ciudadano en Yucatán 

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