Inician monitoreo de microplásticos, oxibenzona y DEET en cuerpos de agua de Quintana Roo
Se estima que unas 180 toneladas de plástico de un solo uso llegan cada año a la laguna de Yalahau y sus zonas aledañas
La organización ambientalista Centinelas del Agua inició el monitoreo de microplásticos, oxibenzona —compuesto presente en ciertos bloqueadores solares— y DEET —activo de uso común en repelentes— en cuerpos de agua de Quintana Roo, como parte de un estudio que busca determinar su impacto en la calidad del agua y en especies de importancia para comunidades pesqueras.
El estudio cobra especial relevancia porque sus resultados podrían revelar si las especies que consumen las comunidades costeras ya incorporan microplásticos a través de la cadena alimenticia, un riesgo que investigaciones previas en Oaxaca han vinculado con la presencia de estas partículas en sangre humana.
Alejandro López Tamayo, director general de Centinelas del Agua, explicó que los trabajos se realizan en tres temporadas —lluvias, seca y sin nortes— para identificar variaciones en la concentración de contaminantes. Los monitoreos abarcan zonas como Yalahau y Holbox, así como cenotes de Cancún y Playa del Carmen. En Holbox, precisó, se estima que alrededor de 180 toneladas de plástico de un solo uso terminan cada año en manglares, humedales y la laguna de Yalahau.
La infraestructura del laboratorio de calidad del agua que la organización opera en Cancún ya ha demostrado su utilidad en emergencias ambientales: durante la mortandad de peces registrada en la laguna salinera de Isla Mujeres, los monitoreos identificaron temperaturas de aproximadamente 38 grados Celsius en la columna de agua, nivel que López Tamayo atribuyó a la escasa profundidad del cuerpo de agua y que, según advirtió, generó un estrés severo en los organismos. El mismo fenómeno de altas temperaturas ejerció presión sobre arrecifes de coral en la zona de Isla Contoy.
Los resultados completos del estudio sobre microplásticos, bloqueadores y repelentes se presentarán en octubre, una vez concluido el análisis de las muestras. El siguiente paso será analizar directamente tejidos de especies pesqueras para determinar si los contaminantes se acumulan en los organismos que forman parte de la dieta de las comunidades de la región.