Isaac Del Toro conquista París y nace un nuevo ídolo mexicano
La seguridad del UAE Team Emirates no podía explicar lo que estaba sucediendo. Al concluir el Tour de France, una multitud de aficionados, en su mayoría mexicanos, rodeó el vehículo que trasladaría a algunos integrantes del equipo. Sin embargo, esta vez la persona más buscada no era el campeón Tadej Pogacar, sino el mexicano Isaac Del Toro.
El primero en descender del autobús fue Pogacar, flamante ganador de la competencia. Su aparición provocó aplausos y algunas ovaciones, pero el ambiente cambió por completo cuando Del Toro salió del vehículo.
“¡Torito, Torito, Torito!”, gritó la multitud mientras intentaba acercarse al ciclista originario de Ensenada, Baja California.
La sorpresa de Del Toro fue evidente. El mexicano tuvo dificultades para avanzar entre el mar de personas que buscaban tomarse una fotografía, saludarlo o simplemente observarlo de cerca. Un integrante del equipo tuvo que colocarse a su lado para abrirle paso durante los pocos metros que separaban el autobús del automóvil.
En medio del recorrido, uno de los aficionados incluso le colocó un sombrero, que terminó dentro del vehículo. La situación se volvió todavía más intensa cuando Del Toro ocupó el asiento del copiloto y decenas de seguidores rodearon el automóvil con sus teléfonos celulares, como si se tratara de un grupo de paparazzi.
Los aficionados se acercaron tanto que impidieron momentáneamente que el vehículo pudiera avanzar. Desde el asiento trasero, Pogacar observaba con sorpresa la euforia provocada por su compañero mexicano. En cuestión de minutos, Isaac Del Toro dejó de ser solamente el “Torito” para convertirse en un auténtico “rockstar”.
La emoción tenía una razón histórica. El domingo, el pedalista mexicano terminó en el tercer lugar de la clasificación general del Tour de France y recibió el reconocimiento como el mejor ciclista joven de la competencia.
Con este resultado, Del Toro se convirtió en el primer mexicano en subir al podio de la máxima competencia del ciclismo internacional. Durante la última etapa, cientos de compatriotas lo acompañaron con banderas, cánticos y porras distribuidas a lo largo del recorrido.
“Se hicieron sentir. No tengo palabras para agradecerles a todos”, afirmó el ciclista después de recibir sus reconocimientos.
Su participación no solamente representó un logro individual, sino también un momento histórico para el deporte mexicano. Del Toro compitió entre los mejores pedalistas del mundo y confirmó que su nombre ya pertenece a la élite del ciclismo internacional.
La respuesta de los aficionados en París fue una muestra de la dimensión alcanzada por el joven bajacaliforniano. Las fotografías, los gritos y la multitud rodeando su vehículo reflejaron el nacimiento de una nueva figura deportiva.
Isaac Del Toro ya no puede ser considerado únicamente una promesa. El mexicano cruzó una de las metas más importantes de su carrera, conquistó el podio del Tour de France y se convirtió en un fenómeno de masas.
París fue testigo de la consagración del “Torito” y del nacimiento de un nuevo ídolo, un “rockstar” mexicano sobre dos ruedas.