Panorama

Paolo Maldini sacude a Italia tras el escándalo de Andrea Pirlo

Por La Revista Peninsular · 27/7/2026 11:45
Paolo Maldini sacude a Italia tras el escándalo de Andrea Pirlo

La Federación Italiana de Fútbol atraviesa una nueva crisis institucional después de que Paolo Maldini considerara abandonar su cargo como director técnico de las selecciones nacionales, apenas dos semanas después de haber asumido la responsabilidad de encabezar la reconstrucción del futbol italiano.

El conflicto surgió por la decisión de la cúpula de la Federación Italiana de Fútbol de frenar la contratación de Andrea Pirlo como nuevo entrenador de la selección nacional. Maldini había respaldado personalmente al exmediocampista y lo consideraba la mejor alternativa para asumir el banquillo tras la salida de Gennaro Gattuso y el rechazo de Pep Guardiola.

Maldini fue nombrado oficialmente director técnico de la federación y presidente del Club Italia el pasado 11 de julio. El histórico defensor del Milan aceptó el puesto con la intención de desarrollar una transformación profunda en las selecciones italianas, acompañado por Leonardo como asesor deportivo. ersos reportes, Maldini y Leonardo habían alcanzado un acuerdo verbal con Pirlo para que dirigiera a la selección hasta 2030, con un salario cercano a 1.5 millones de euros anuales. Sin embargo, el nombramiento necesitaba la aprobación definitiva de las autoridades federativas.

La candidatura comenzó a generar resistencia después de que saliera a la luz la relación comercial de Pirlo con Fonbet, una empresa rusa dedicada a las apuestas deportivas. El exjugador italiano se desempeñaba como embajador global de la compañía y recientemente había participado en un evento organizado en Moscú.

La vinculación provocó cuestionamientos políticos e institucionales debido al contexto internacional derivado de la guerra en Ucrania, así como por las restricciones existentes en Italia alrededor de la publicidad relacionada con las apuestas. Ante la creciente polémica, Pirlo retiró su candidatura para convertirse en seleccionador nacional. su relación con la empresa tenía únicamente fines comerciales y deportivos. También rechazó cualquier interpretación política de sus actividades profesionales y aseguró que sus acuerdos se realizaron dentro de los marcos legales correspondientes.

La decisión de descartar al campeón del mundo en 2006 habría causado un profundo malestar en Maldini, quien esperaba contar con autonomía para elegir al responsable del nuevo proyecto deportivo. Esa independencia habría sido una de las condiciones planteadas antes de aceptar la propuesta del presidente federativo Giovanni Malagò.

La situación abrió una fractura entre la dirección deportiva y la presidencia de la federación. Mientras algunos medios informaron que Maldini presentó su renuncia, otras fuentes señalaron que el exdefensor todavía evaluaba su continuidad y tenía prevista una reunión con Malagò antes de tomar una decisión definitiva.

El propio presidente de la federación evitó confirmar la salida de Maldini y señaló que las novedades sobre el futuro de la selección italiana serían abordadas durante la reunión del Consejo Federal. Hasta el momento, la FIGC tampoco ha publicado un comunicado oficial anunciando su renuncia. ta un duro golpe para el proyecto de reconstrucción del futbol italiano. Maldini llegó a la federación después de que Italia quedara fuera de la Copa del Mundo por tercera ocasión consecutiva, con la misión de recuperar la competitividad de la selección absoluta y reorganizar el trabajo de las categorías juveniles.

Además de encontrar un nuevo entrenador, la Federación Italiana deberá resolver rápidamente las diferencias internas que amenazan con detener el proyecto antes de que pueda comenzar. Los nombres de Roberto Mancini, Antonio Conte y Thiago Motta aparecen entre las posibles alternativas para ocupar el banquillo.

El caso Pirlo ha dejado al descubierto la fragilidad de la nueva estructura deportiva italiana. La eventual salida de Maldini no solamente significaría perder a una de las figuras más respetadas del futbol del país, sino que profundizaría una crisis institucional en un momento en el que Italia necesita estabilidad, liderazgo y una estrategia clara para recuperar su lugar entre las principales potencias internacionales.

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