Los sueños, sueños son
Los Medias Rojas despiertan con 15 victorias seguidas mientras Dodgers sufren su peor pesadilla en la recta final de la MLB
No transcurren más de dos semanas sin que descubra oculto en la oscuridad de la noche a un ladrón intentando ingresar a mi domicilio. Le grito que se aleje sin la claridad y fuerza que pretendo. Luego mi esposa me informa que estoy soñando y el episodio termina. Hasta dentro de dos semanas.
El origen se remonta a principios de los noventa, cuando la casa de mis padres sufrió un robo que provocó una pérdida mayor que la económica: la de nuestra percepción de seguridad.
La cicatriz de aquel evento es mi sueño recurrente. Como escribiera Calderón de la Barca en La vida es sueño: “toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.
Este jueves 13 de agosto, el beisbol regresó al Campo de los Sueños, en Iowa, después de tres años de ausencia. Philadelphia y Minnesota se encontraron allí donde el cine imaginó un diamante levantándose entre los maizales.
En la película, Ray Kinsella lo construye movido por una voz que sólo él puede escuchar: “Constrúyelo, y ellos vendrán”.
Kinsella decidió perseguir el sueño de ver jugar a los peloteros de los Medias Blancas de Chicago de 1919 y a su propio padre, todos ya fallecidos.
Y si de sueños hablamos, pocos equipos han vivido uno como los Medias Rojas de Boston durante las últimas semanas. El 2 de julio estaban diez juegos por debajo de .500. A partir de entonces ganaron quince consecutivos, igualando la marca del club de 1946, hasta que Baltimore puso fin a la racha en el segundo juego de una doble cartelera.
Terminada aquella racha, Boston continuó jugando a gran nivel. Aunque en los últimos días Atléticos y Toronto le han marcado el alto, presume un extraordinario porcentaje de victorias de .771 desde el 3 de julio a la fecha.
El resultado es un equipo instalado en posición de postemporada, como segundo comodín y a sólo tres juegos de Yankees.
Durante este periodo de frenesí, Boston enfrentó a los grandes favoritos a ganar la Serie Mundial, Dodgers de Los Ángeles, a quienes se impusieron por barrida en una serie de tres juegos.
Ganaron el primero con comodidad, 9-4; el segundo, 3-2, imponiéndose en un duelo de pitcheo al estelar japonés Yoshinobu Yamamoto; y el tercero, con autoridad, 8-4.Especialmente notable estuvo el curazoleño Ceddanne Rafaela, quien castigó a Dodgers con cuatro cuadrangulares en la serie.
Boston tendrá el resto de la temporada para preguntarse, como Segismundo, si lo vivido durante estas semanas fue realidad o apenas un sueño.
Los Dodgers, por otro lado, después de la barrida recibida de Boston, continuaron en caída libre, perdiendo frente a los Cachorros también por barrida y el séptimo consecutivo ante Arizona. Aunque han reaccionado ganando cuatro de los últimos cinco, la de Dodgers podría ser una pérdida mayor que la de siete juegos consecutivos: la de su percepción de superioridad.
Como cada año, las dos últimas semanas de agosto y el mes de septiembre serán de salvajes definiciones. Es el tiempo en que se consigue lo que parecía imposible y se pierde lo que se creía seguro. Momento de preguntarse, como en los versos de Calderón de la Barca, qué es real y qué ilusión, qué es sombra y qué ficción; de recordar que el mayor bien es pequeño y que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.
La Pelota es Redonda
Pero viene en caja cuadrada