Modelos climáticos anticipan un invierno más frío en Yucatán por el fortalecimiento de El Niño
Procivy prevé la influencia de 29 sistemas frontales entre septiembre y abril, con la mayor concentración en diciembre y enero
La actualización más reciente de más de diez modelos de predicción meteorológica, difundida en septiembre de 2026, proyecta un invierno más frío de lo habitual para Yucatán ante el fortalecimiento del fenómeno El Niño y una mayor probabilidad de incursiones de aire frío entre diciembre y febrero.
El ajuste climático importa porque coincide con el arranque de la temporada de frentes fríos 2026-2027 en la entidad, un periodo que puede traducirse en descensos térmicos más marcados, lluvias y fuertes rachas de viento en la zona costera, con impacto directo en actividades agrícolas, pesqueras y en la salud de la población, especialmente en municipios del interior.
El Centro de Predicción Climática (CPC), dependiente de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), señaló que El Niño continúa fortaleciéndose, condición que modifica los patrones atmosféricos y favorece escenarios de temperaturas inferiores a las habituales en distintas regiones de México, principalmente en el centro y norte del país.
La Coordinación Estatal de Protección Civil (Procivy) anticipó la influencia de 29 sistemas frontales entre septiembre y abril, con la mayor concentración durante el invierno: cinco en diciembre, seis en enero y cuatro en febrero. Conforme avance el otoño, según el organismo, podría aumentar la frecuencia de frentes fríos, corrientes en chorro y masas de aire polar capaces de provocar descensos importantes de temperatura.
En Yucatán, el frío asociado a estos sistemas suele sentirse con mayor intensidad durante las noches y madrugadas, sobre todo en los municipios del interior del estado, mientras que en la franja costera los efectos más frecuentes son el oleaje elevado y las rachas de viento.
La NOAA precisó que un fenómeno de El Niño intenso incrementa la probabilidad de ciertos patrones climáticos, pero no garantiza que todos los efectos proyectados se presenten ni que tengan la misma magnitud en cada región, por lo que la evolución de cada frente será determinante para definir sus consecuencias específicas.
El nuevo ajuste se produce todavía en septiembre, por lo que las proyecciones seguirán modificándose conforme se incorporen nuevas observaciones atmosféricas y oceánicas; el periodo de mayor atención para Yucatán se ubicará entre diciembre y febrero, cuando podrían registrarse los episodios de frío más notorios de la temporada.