Ni los refrigeradores están a salvo: ciberataques sacuden supermercados europeos
Supermercados de diversos países europeos trabajan contrarreloj para corregir vulnerabilidades en sus sistemas de refrigeración, luego de una segunda oleada de ciberataques que permitió a delincuentes informáticos manipular a distancia las temperaturas de refrigeradores y congeladores, ocasionando importantes pérdidas económicas y el desperdicio de grandes cantidades de alimentos.
Los incidentes, registrados principalmente el lunes 2 de noviembre, afectaron establecimientos de Bélgica, Suecia, Irlanda, Luxemburgo, Estonia y otros países europeos. Los ataques provocaron aumentos anormales de temperatura en equipos destinados a conservar productos perecederos, lo que obligó a retirar mercancías de los anaqueles para evitar riesgos sanitarios.
Entre las empresas afectadas se encuentran cadenas como Carrefour, Delhaize, Coop e ICA. En Bélgica, Carrefour reportó problemas en aproximadamente 15 establecimientos, mientras que en Suecia diversas sucursales tuvieron que suspender temporalmente el funcionamiento de sus equipos de refrigeración.
En algunos casos, los atacantes consiguieron elevar la temperatura de los sistemas hasta los 50 grados Celsius, una cifra muy superior a los niveles necesarios para conservar alimentos frescos y congelados. Como consecuencia, numerosos establecimientos tuvieron que desechar productos que dejaron de cumplir con las condiciones adecuadas de almacenamiento.
Esta nueva ofensiva informática ocurre apenas tres semanas después de que cientos de supermercados franceses experimentaran incidentes similares durante octubre, cuando ciberdelincuentes lograron acceder a sistemas de control de refrigeración y alterar su funcionamiento.
De acuerdo con especialistas en ciberseguridad, una de las principales vulnerabilidades se encuentra en los dispositivos industriales conectados a internet, especialmente aquellos que utilizan programas desactualizados, contraseñas predeterminadas o mecanismos de acceso remoto con protección insuficiente.
Ante esta situación, algunas cadenas comerciales han optado por desconectar temporalmente sus sistemas de refrigeración de internet, mientras revisan sus redes y actualizan los equipos. La cadena sueca Coop también trabaja en la modernización de sus conexiones, mediante la sustitución de dispositivos que utilizan tecnología 4G por sistemas más recientes.
Por su parte, la empresa tecnológica Danfoss, proveedora de soluciones de refrigeración, ha recomendado a los establecimientos verificar la seguridad de sus controladores, instalar las actualizaciones disponibles y restringir el acceso público a los dispositivos que puedan presentar vulnerabilidades.
Las autoridades europeas también han comenzado a coordinar esfuerzos para investigar los incidentes y prevenir nuevas interrupciones. La Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad ha insistido en la importancia de compartir información entre empresas y organismos especializados para responder de manera más efectiva a las amenazas.
Hasta el momento, no se ha identificado públicamente a los responsables de los ataques ni se han esclarecido sus motivaciones. Sin embargo, los acontecimientos han generado preocupación por las consecuencias que las amenazas digitales pueden tener sobre infraestructuras comerciales y servicios esenciales.
Los incidentes evidencian que los riesgos de la ciberdelincuencia ya no se limitan al robo de información o a las operaciones bancarias. La creciente conexión de equipos industriales a internet también abre nuevas posibilidades de ataques capaces de provocar daños materiales, pérdidas económicas y alteraciones en el suministro de productos básicos.
Mientras las investigaciones continúan, los supermercados europeos enfrentan el desafío de fortalecer sus sistemas tecnológicos sin comprometer sus operaciones. La nueva ola de ataques representa una advertencia sobre la importancia de proteger los dispositivos conectados, particularmente aquellos de los que depende la conservación y distribución de alimentos.