Yucatán

Paseo de Montejo, un patrimonio vivo que enfrenta los retos de la Mérida contemporánea

La avenida histórica de Mérida necesita nuevas políticas de movilidad, conservación patrimonial y uso de suelo para sobrevivir al siglo XXI

Por La Revista Peninsular · 13/8/2026 16:35
Paseo de Montejo, un patrimonio vivo que enfrenta los retos de la Mérida contemporánea

Mérida, Yucatán.- Paseo de Montejo no debe entenderse únicamente como una avenida histórica o turística, sino como un sistema urbano vivo en el que convergen patrimonio, movilidad, vivienda, comercio, turismo, medio ambiente y memoria colectiva, señaló la maestra Jaqueline Tapea Chávez, especialista en patrimonio y desarrollo urbano.

Durante la segunda plática organizada por la Asociación Mexicana de Urbanistas para analizar Paseo de Montejo desde una perspectiva urbana y social, Jonathan Gutiérrez conversó con la académica sobre los desafíos que enfrenta uno de los corredores más emblemáticos de Mérida.

Tapea Chávez explicó que los orígenes de Paseo de Montejo se remontan a finales del siglo XIX, cuando Mérida comenzó a experimentar una transformación urbana inspirada en tendencias internacionales que buscaban ampliar las ciudades, mejorar sus condiciones sanitarias y generar grandes avenidas arboladas.

Desde entonces, Paseo de Montejo se convirtió en un eje fundamental para el crecimiento de la capital yucateca y, más de un siglo después, continúa desempeñando una función estratégica en la conectividad de la ciudad.

La especialista destacó que su importancia no puede limitarse a las grandes casonas históricas. El valor del corredor también se encuentra en sus árboles, banquetas, glorietas, barrios, residentes, comercios y actividades cotidianas.

En ese sentido, planteó que Paseo de Montejo debe analizarse como un conjunto de diferentes zonas o “nodos”, cada una con características y problemáticas particulares.

Entre ellos se encuentran el entorno del Monumento a la Patria, la glorieta de Justo Sierra, la zona de Felipe Carrillo Puerto y el área donde se encuentra la glorieta de los Montejo, además de su posterior prolongación.

Cada tramo, explicó, presenta distintas intensidades de tránsito, usos comerciales, inmuebles históricos, servicios turísticos y dinámicas habitacionales, por lo que no necesariamente pueden aplicarse las mismas soluciones urbanas a todo el corredor.

Conservar, pero también mantenerlo vivo

Uno de los principales retos consiste en encontrar un equilibrio entre la conservación del patrimonio y las necesidades actuales de la ciudad.

Tapea Chávez destacó que existen grandes casonas y propiedades con potencial para incorporar nuevos usos sin necesidad de perder sus estructuras y valores históricos.

La reutilización de estos espacios puede convertirse en una herramienta para evitar el abandono, pues los inmuebles desocupados terminan deteriorándose y pueden provocar efectos negativos en su entorno.

La presión inmobiliaria, el incremento de las rentas y la plusvalía también han provocado cambios importantes en la composición urbana de Paseo de Montejo y su prolongación.

Ante ello, consideró necesaria una agenda conjunta entre propietarios, especialistas, academia y autoridades para estimular usos adecuados de los inmuebles y evitar zonas deprimidas.

Movilidad y espacio público, otro de los desafíos

La especialista también puso sobre la mesa la necesidad de replantear la movilidad.

Paseo de Montejo actualmente recibe automóviles particulares, transporte público, bicicletas, peatones, turistas y vehículos relacionados con diferentes actividades comerciales.

Experiencias como la Biciruta, agregó, han demostrado que la avenida conserva su vocación original como un espacio para pasear, convivir y encontrarse.

El reto consiste en integrar estas distintas formas de desplazamiento dentro de una verdadera red multimodal que priorice también al peatón y considere las necesidades de adultos mayores y personas con movilidad reducida.

Incluso elementos aparentemente menores, como la instalación de equipos de aire acondicionado, sanitarios temporales, mobiliario urbano o autobuses turísticos, pueden afectar banquetas, accesibilidad e imagen urbana cuando no existe una planeación adecuada.

Un corredor que conecta la historia con el futuro

La académica destacó además la importancia ambiental de Paseo de Montejo y de conservar su carácter de gran avenida arbolada, especialmente ante las condiciones climáticas de Mérida.

La vegetación no solamente constituye parte de su imagen histórica, sino que proporciona sombra y condiciones más favorables para caminar y permanecer en el espacio público.

El análisis, por tanto, debe superar la visión de Paseo de Montejo como una sucesión de monumentos o edificios antiguos.

Se trata de un corredor que conecta barrios históricos como Santa Ana e Itzimná con zonas desarrolladas posteriormente y que continúa articulando buena parte de la actividad urbana, económica y turística de Mérida.

La reflexión central de este segundo diálogo apunta a una premisa: conservar Paseo de Montejo no significa congelarlo en el tiempo, sino encontrar la manera de mantenerlo vivo sin destruir aquello que le otorga identidad.

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