Patricio Patrón y Ana Rosa Payán reaparecen juntos: el caso Ruffo vuelve a reunir al viejo panismo yucateco
Patrón Laviada y Ana Rosa Payán, juntos en el Comité por la Libertad de Ruffo: una imagen que revive al panismo histórico de Yucatán
Hay fotografías políticas que dicen mucho más que los discursos. La reaparición pública, en un mismo acto, del exgobernador Patricio Patrón Laviada y de la dos veces alcaldesa de Mérida Ana Rosa Payán Cervera es una de ellas. Los dos estuvieron este martes en la presentación en Yucatán del Comité Plural por la Libertad de Ernesto Ruffo, creado para respaldar al exgobernador de Baja California y exigir respeto al debido proceso, la presunción de inocencia y la independencia judicial.
El motivo formal de la reunión fue Ruffo. Pero políticamente la imagen tiene una lectura mucho más amplia. Porque Patricio Patrón y Ana Rosa Payán representan una etapa fundamental del PAN yucateco. Ambos fueron protagonistas de la construcción de una oposición que durante décadas enfrentó al PRI cuando ganar una elección importante todavía parecía una hazaña. Y precisamente por eso resulta simbólico que sea Ernesto Ruffo Appel quien vuelva a colocarlos en un mismo espacio.
Ruffo representa para aquella generación algo más que un exgobernador. Su triunfo en Baja California en 1989 abrió una puerta que parecía cerrada: demostró que la oposición podía ganar una gubernatura y que la alternancia era posible. Años después, Yucatán recorrería su propio camino.
Después de don Víctor Manuel Correa Racho en los sesentas, muchos años después, Ana Rosa Payán ganó la alcaldía de Mérida y se convirtió en una de las figuras más importantes del panismo estatal. Patricio Patrón llegaría posteriormente al gobierno de Yucatán. Ambos formaron parte de una generación que construyó buena parte de su capital político alrededor de conceptos como democracia, alternancia y defensa del voto. Después sus caminos se separaron. Las diferencias internas del PAN, las disputas por candidaturas y las decisiones políticas personales terminaron colocando a ambos en rutas distintas. Ana Rosa rompió con el partido en el que había desarrollado buena parte de su carrera y posteriormente transitó por diferentes proyectos ciudadanos y políticos. Patricio Patrón, aunque alejado durante largos periodos de la primera línea, mantuvo una identificación mucho más cercana con el panismo.
Por eso la fotografía de Mérida tiene peso. No significa necesariamente una reconciliación política. Tampoco sería serio convertir una coincidencia alrededor de Ernesto Ruffo en el anuncio de una nueva alianza electoral. Pero tampoco hay que ignorarla.
Patricio Patrón acudió al evento como representante del grupo de exgobernadores panistas que se ha sumado al Comité nacional. Ana Rosa Payán lo hizo desde una posición ciudadana y con una trayectoria política que desde hace años dejó de estar circunscrita al PAN. Los une ahora una causa: cuestionar las circunstancias del proceso contra Ruffo y exigir que se respeten sus derechos.
Los integrantes del Comité sostienen que existen violaciones al debido proceso y hablan incluso de un “preso político”. Esa es una acusación grave y, precisamente por ello, debe distinguirse entre la posición política de quienes defienden a Ruffo y lo que finalmente determinen los tribunales.
Pero hay algo que sí debería trascender las filiaciones partidistas: nadie debe ser condenado políticamente antes de ser juzgado jurídicamente. Si existen elementos contra Ernesto Ruffo, deberán presentarse, probarse y someterse al escrutinio de un juez. Y si las acusaciones no se sostienen, deberá recuperar plenamente su libertad. Eso se llama Estado de derecho.
La otra pregunta inevitable es qué representa esta reaparición en el escenario yucateco. A menos de un año de las elecciones de 2027, cualquier movimiento de personajes con historia política genera interpretaciones. Y más cuando aparecen juntos dos nombres como Patricio Patrón y Ana Rosa Payán.
El PAN de hoy no es el PAN que ellos construyeron. Las generaciones cambiaron, los liderazgos cambiaron y también cambiaron las formas de hacer política. Sin embargo, una parte del electorado yucateco todavía identifica a aquella generación con los años en que Acción Nacional construía su identidad desde la oposición.
Eso explica por qué la fotografía resulta interesante. No necesariamente porque anuncie el regreso de Patricio o de Ana Rosa a una competencia electoral, sino porque demuestra que determinadas causas todavía pueden reunir a personajes que terminaron separados por la política. Y quizá ahí se encuentre el verdadero mensaje.
En una época de enorme polarización, dos figuras que tuvieron diferencias profundas pueden coincidir nuevamente alrededor de una causa que consideran superior a sus diferencias personales. La política también debería servir para eso. Hoy los reunió Ernesto Ruffo. Mañana veremos si esta fotografía queda únicamente como testimonio de solidaridad con un viejo compañero de batallas democráticas o si, con el tiempo, termina convirtiéndose en la primera imagen de algo más. Porque en política las fotografías rara vez son inocentes. Y cuando quienes reaparecen juntos son Patricio Patrón Laviada y Ana Rosa Payán Cervera, en Yucatán vale la pena observar con atención.
Hoy, décadas después, Patricio Patrón y Ana Rosa Payán vuelven a coincidir para respaldar a Ernesto Ruffo. Y hay una ironía difícil de ignorar: Baja California y Yucatán fueron durante años dos de los grandes símbolos territoriales del panismo mexicano, dos extremos del país que llegaron a ser, jugando con la geografía y la política, las dos “PANínsulas” de México. Hoy ambas se han teñido de guinda. Quizá por eso esta fotografía tiene todavía más significado: reúne a protagonistas de aquella alternancia para defender a quien abrió, en 1989, la puerta por la que muchos de ellos terminaron entrando.