Pediatra advierte diferenciar entre atragantamiento e ingestión de objetos en niños
El especialista señala que baterías de botón, imanes y objetos punzocortantes representan el mayor riesgo
El médico intensivista pediatra Jesús Elías Estrada Ayala, especialista en Medicina Crítica Pediátrica, advirtió que padres, maestros y cuidadores deben saber distinguir entre un episodio de atragantamiento y la simple ingestión de un objeto pequeño, luego de que trascendiera el caso de una menor que tragó chaquiras en un kínder de Kanasín.
La diferencia es determinante porque ambas situaciones requieren respuestas distintas: cuando el niño no puede respirar, llorar o hablar se trata de una emergencia de la vía respiratoria que exige maniobras de desobstrucción inmediatas, mientras que la ingestión de un objeto hacia el tubo digestivo no siempre representa un riesgo urgente.
Estrada Ayala detalló que los signos de que un objeto se dirigió a la vía respiratoria incluyen tos intensa y repentina, dificultad para respirar, respiración ruidosa o con silbidos, cambios en la voz y coloración azulada en labios o piel. Precisó que, aunque el menor deje de toser o parezca recuperarse, el objeto puede permanecer alojado y provocar después tos persistente o infecciones respiratorias, por lo que todo episodio de atragantamiento debe ser valorado por personal médico.
El especialista identificó tres tipos de objetos que representan mayor peligro al ser ingeridos: baterías de botón, imanes y artículos puntiagudos o cortantes. Explicó que las baterías pueden causar lesiones graves en poco tiempo si quedan atrapadas en el esófago, que varios imanes ingeridos juntos pueden atraerse entre sí dentro del intestino y provocar obstrucciones o perforaciones, y que los objetos filosos pueden lesionar el tubo digestivo.
De acuerdo con Estrada Ayala, se requiere atención médica inmediata cuando el menor presenta dificultad para respirar, coloración azulada, tos persistente tras el atragantamiento, dificultad para tragar, babeo excesivo, dolor importante en pecho o abdomen, vómitos con sangre o sangre en las evacuaciones.
El médico aclaró que no todos los casos derivan en endoscopía o cirugía, pues muchos objetos pequeños, lisos y sin bordes peligrosos avanzan por el tubo digestivo y se eliminan de forma natural. La endoscopía se emplea para localizar y retirar objetos específicos, mientras que la cirugía se reserva para casos con perforaciones, obstrucciones intestinales o cuando el objeto no puede extraerse por otros medios.
Como medida de prevención, Estrada Ayala recomendó mantener fuera del alcance de los niños pequeños objetos como baterías, imanes, monedas, cuentas y piezas de juguetes, y subrayó que el mensaje central para adultos es reconocer si el menor continúa respirando con normalidad o si, por el contrario, presenta signos de atragantamiento que exigen actuar de inmediato.