Yucatán

Policías en paro

Columna Sic Sac Por: M.A. Elda Clemente Reyes

Por LaRevistaP · 03/04/2024 00:00
Policías en paro


El plantón que mantienen los policías en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública, donde exigen la renuncia de su titular Marcela Muñoz, continúa firme por el momento.

Todo empezó con el enfrentamiento en el Cereso de San Francisco Kobén, donde se disponían a trasladar a ocho reos a una cárcel de Michoacán, y según la versión de los uniformados, lo que pintaba para ser un operativo sorpresa de “rutina”, se salió de control, ante la falta de equipo táctico para contener el amotinamiento al que los “azules” se enfrentaron sin chalecos anti balas, toletes, casco balístico, radios de comunicación, rodilleras y coderas, dejando un saldo de 35 presos heridos y 20 policías lesionados, según la  presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Campeche (Codhecam), Ligia Rodríguez Mejía.

¿Quién despojó a los elementos de seguridad pública de sus equipos policiales de protección o equipo anti motín y mandó por delante al grupo de Mujer Valiente? ¿Quién o quiénes los mandaron prácticamente al matadero sin las medidas de seguridad que estipula la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública vulnerando sus derechos humanos? Peor aún ¿Quién cometió semejante osadía que juega en contra de lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador y la gobernadora Layda Sansores, han jurado y procurado cumplir y respetar?

Flaco favor le está haciendo al Gobierno del Estado, y al partido Morena, que hoy, en pleno proceso electoral, lo menos que esperan sus dirigentes nacionales son actos que pongan en entredicho la credibilidad de sus siglas y de sus candidatos, como, por ejemplo; ignorar el Protocolo de Actuación Policial.

Le he dado muchas vueltas al tema y no le encuentro otra justificación lógica a lo sucedido en el penal, que inmediatamente causó indignación entre los familiares de los reos lastimados y de los agentes que expusieron sus vidas por acatar las órdenes que recibieron.

 

Me cuesta creer que hubo un exceso de confianza por parte de los altos mandos foráneos como si fueran aprendices, carentes de sentido común o valemadrismo exacerbado que nubla la mente y el sosiego.

No tengo nada personal en contra de Marcela Muñoz, nunca he tenido trato con ella y como mujer, por sororidad, no me gustaría estar en sus zapatos. Pero, el desempeño de su gente porque ella los trajo, deja mucho que desear y yo, en su lugar sin miramientos con la mano en la cintura, ya los hubiera mandado de regreso a la CDMX.

Es precisamente la actuación de sus subalternos, lo que me genera las siguientes dudas: Quién le cuida las espaldas a Marcela, si no es su propia gente. Quién dará la cara por ella, en conflictos mayores que escalen dimensiones irreversibles, si con esto, quedó demostrado que a sus empleados les vale un comino poner su cabeza en bandeja de plata.

Que esto les sirva a los chilangos de buenas intenciones, que los hay en el gobierno, no todos son unos gandallas, para que su gente a la que le dan los cargos más importantes y su confianza, no los traicionen.

¡Buzos caperuzos!

Por lo pronto, el conflicto sigue calientito cuya bandera es la renuncia de Marcela y su tropa.  Ya se metieron los diputados de la comisión de seguridad pública del Congreso del Estado, diputados federales, líderes de la sociedad civil organizada, ofreciendo a los inconformes su respaldo y asesorías, lo cual es válido como parte de sus labores legislativas.

Incluso alguno que otro partido quiso sacar raja política en un intento por ganar simpatías, aunque por fortuna los uniformados rápidamente los pusieron a raya cuando trataron de bloquear la avenida López Portillo.

En las redes sociales circulan muchas versiones a favor y en contra de la protesta, no faltan las páginas que tergiversan la realidad o la exageran tratando de confundir a sus seguidores y lectores.

No todos los policías son santos de mi devoción, tampoco puedo cerrar los ojos a mi análisis objetivo y no ver que los altos mandos, cometieron un traspié se les fueron las patas pues.

En este momento, no habría ningún plantón ni el escenario estuviera encendido si las condiciones en las que los mandaron al penal hubieran sido distintas, porque según entiendo por los medios de comunicación y las evidencias, esa fue la gota que derramó el vaso.

Qué necesidad.

Al parecer hay una falta de sensibilidad, para ofrecer una disculpa pública y humildad para aceptar los errores.

La manifestación tiene fecha de caducidad. Espero sea pronto por el bien de los campechanos que, sin dudarlo, se solidarizaron con la lucha de los policías por considerarla justa y piden a gritos más seguridad en las colonias, fraccionamientos y barrios.

La gobernadora tiene que valorar el problema con la cabeza fría y los oídos atentos escuchando la versión de ambas partes, aplicando la famosa estrategia de negociación: Ganar-Ganar; beneficios mutuos y recíprocos.

El tiempo apremia.

Que así sea, por Campeche, por los que nacieron en esta tierra bendecida por Dios y por los que moriremos con nuestra pluma en mano, escribiendo los desafíos, sin miedo, con pasión y carácter.

 

Columnista, Escritora y Politóloga


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