Pueblo Maya, raíz y razón de ser de Yucatán
Carlos E. Bojórquez Urzaiz
(Ilustración Roberto Zambrano)
No debe mirarse el Renacimiento Maya únicamente como una propuesta de gobierno para nuestra entidad, sino como algo más profundo que nos atañe a todos quienes habitamos en Yucatán. Reducirlo a un simple eslogan no sólo es frívolo sino también irresponsable.
La Cuarta Transformación en Yucatán lleva la conciencia de nuestra cultura maya, de su cosmovisión que aprecia y ofrece alternativas desde una sabiduría única, y de un idioma que nos arrulla en los brazos de nuestra memoria haciéndonos sentir parte de un solo territorio.
El Programa Estatal de Desarrollo Renacimiento Maya 2024-2030 señala que el proyecto que encabeza el gobernador Joaquín Díaz Mena “es la lógica consecuencia histórica de luchas pasadas, de las esperanzas acumuladas de generaciones y de la firme convicción de que Yucatán puede avanzar sin dejar a nadie atrás”.
Es la perspectiva de justicia social y prosperidad compartida que caracteriza a nuestro movimiento y lo vincula con un proyecto nacional. Que no falle la memoria. Durante muchos años, distintos gobiernos trataron al pueblo maya con distancia y menoscabo.
Simularon una falsa “cercanía” nombrando sus actividades públicas con títulos en lengua maya mientras que en los hechos vendían tierras ejidales y comprometían los territorios ancestrales de las comunidades mayas. Esa ha sido una contradicción histórica que la Cuarta Transformación, a través del Renacimiento Maya, no podía permitir. “Somos y seremos respetuosos de los pueblos originarios, sus lenguas, sus usos y costumbres y su derecho a la autodeterminación y a la preservación de sus territorios”, podemos leer entre nuestros postulados como morenistas.
Esta no es solo una certeza ideológica sino también una convicción para nuestro gobernador Joaquín Díaz Mena, quien provino de una comunidad costera como San Felipe, con profundas raíces mayas. Su historia de vida, además de expresar esa cercanía, da de experiencias que contribuyeron a forjar una conciencia profunda de nuestra identidad maya.
Quizá por lo mismo sus acciones estén encaminadas sobre esa perspectiva de necesaria reconciliación histórica con lo que somos, como lo hizo Felipe Carrillo Puerto hace más de un siglo. Por eso para el Renacimiento Maya “Yucatán no puede seguir avanzando sin reconciliarse con sus raíces, sin saldar la deuda histórica con sus pueblos y comunidades”.
Y en este sentido el Programa Estatal de Desarrollo no solo focaliza al pueblo maya como una de sus directrices, sino que atraviesa, como raíz y razón de ser, cada una de las acciones de gobierno desde esa perspectiva. Es de reconocerse la labor que realizan las dependencias del actual gobierno estatal por comprender y tomar las decisiones precisas para que el pueblo maya sea el principal motor de la actual transformación que vivimos. Luchemos por no caer en la frivolidad de gobiernos anteriores, donde la cultura maya fue usada como elemento decorativo y de propaganda, ignorando las necesidades reales de comunidades enteras.
El pasado 9 de agosto que se conmemoró el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, reflexionamos sobre la raíz y razón de nuestra identidad: el pueblo maya. La persistencia de la discriminación y la marginación son motivos para seguir luchando por los derechos, la cultura, el idioma y las tierras de los pueblos originarios de México. “El futuro de Yucatán pertenece a los mayas”, dijo en 1924 Felipe Carrillo Puerto. Hagamos que ese esperado futuro sea este presente de conciencia y acción colectiva.