Yucatán

Repatriar a un yucateco fallecido en Estados Unidos puede costar hasta 150 mil pesos; suman 28 casos en 2026

Por La Revista Peninsular · 26/10/2026 11:10
Repatriar a un yucateco fallecido en Estados Unidos puede costar hasta 150 mil pesos; suman 28 casos en 2026

Durante 2026, un total de 28 yucatecos han fallecido en Estados Unidos y sus cuerpos han sido repatriados a la entidad, de acuerdo con información del Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya del Estado de Yucatán (Indemaya). El traslado de los restos representa una importante carga económica para las familias, pues el procedimiento puede alcanzar un costo de hasta 150 mil pesos.

José Feliciano Moo y Can, director del Indemaya, informó que la dependencia ha participado en 28 solicitudes de asistencia para el retorno de personas originarias de Yucatán que perdieron la vida en territorio estadounidense. La mayoría de los casos corresponde a familias de municipios del sur del estado, una región caracterizada por su histórica actividad migratoria.

El funcionario explicó que la repatriación implica una serie de procedimientos administrativos, sanitarios y legales que pueden prolongarse durante días o incluso semanas. La duración depende de factores como la identificación del fallecido, su situación migratoria, la disponibilidad de documentos y las condiciones en las que se encuentre el cuerpo.

En determinadas circunstancias, las familias enfrentan dificultades adicionales debido a que desconocen el lugar donde residía su familiar o han perdido comunicación con él. Estas situaciones complican la notificación del fallecimiento y retrasan las gestiones necesarias para iniciar el traslado.

Una vez confirmado el deceso, las autoridades estadounidenses, los consulados mexicanos, los ayuntamientos y el Indemaya participan en la coordinación de los trámites correspondientes. El objetivo es garantizar que los restos puedan regresar a Yucatán para recibir sepultura en sus comunidades de origen.

Moo y Can señaló que el Gobierno del Estado dispone de un programa permanente de asistencia económica para apoyar a las familias durante este proceso. A través de este mecanismo, los beneficiarios pueden recibir hasta 20 mil pesos, aunque la cantidad resulta insuficiente para cubrir la totalidad de los gastos en los casos más costosos.

El precio de una repatriación puede elevarse hasta los 150 mil pesos, dependiendo del estado de Estados Unidos donde ocurrió el fallecimiento, la distancia del traslado, los servicios funerarios y la documentación requerida. En estos casos, el apoyo gubernamental representa aproximadamente el 13 % del costo total, por lo que los familiares deben conseguir el dinero restante mediante ahorros, préstamos o contribuciones de sus comunidades.

Entre los requisitos para trasladar un cuerpo se encuentran la obtención del certificado de defunción, los documentos de embalsamamiento, los permisos sanitarios y las autorizaciones internacionales correspondientes. Asimismo, deben cumplirse las disposiciones mexicanas para permitir el ingreso de los restos al país.

La situación afecta especialmente a comunidades de Oxkutzcab, Tekax, Maní, Ticul, Dzan, Teabo, Chumayel y Mama, municipios que mantienen importantes vínculos migratorios con Estados Unidos. Durante décadas, habitantes de estas localidades han emigrado en busca de mejores oportunidades laborales, principalmente hacia estados como California, Oregón y Nevada.

De acuerdo con estimaciones del Indemaya, alrededor de 350 mil yucatecos residen fuera de México, principalmente en Estados Unidos. Sin embargo, la dependencia reconoce que no existe un registro preciso que permita determinar la totalidad de personas originarias del estado que viven en el extranjero.

Aunque la migración representa una importante fuente de ingresos para numerosas familias mediante el envío de remesas, también plantea desafíos cuando ocurren fallecimientos lejos de las comunidades de origen. Además del impacto emocional de perder a un ser querido, los familiares deben enfrentar trámites internacionales y gastos que pueden superar considerablemente su capacidad económica.

Los 28 casos atendidos durante este año reflejan una de las consecuencias menos visibles de la migración yucateca: las dificultades que enfrentan las familias para conseguir que sus seres queridos regresen a su tierra natal y reciban una sepultura digna.

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