Quintana Roo

Sargazo afecta al turismo, pero trabajadores de Quintana Roo mantienen sus labores

Por La Revista Peninsular · 10/8/2026 09:38
Sargazo afecta al turismo, pero trabajadores de Quintana Roo mantienen sus labores

La llegada masiva de sargazo a las playas de Quintana Roo continúa generando preocupación entre trabajadores vinculados al sector turístico, quienes aseguran que, pese a las afectaciones provocadas por la macroalga, deben continuar laborando porque de esta actividad depende su sustento económico.

En Puerto Morelos, empleados de hoteles señalaron que la presencia de sargazo ha modificado la experiencia de algunos visitantes y generado incertidumbre durante la temporada, aunque los trabajadores mantienen sus actividades con normalidad.

“Desconozco lo que vayan a implementar allá, pero acá hemos seguido trabajando normal, no podemos dejar de trabajar porque dependemos del sustento”, expresó uno de los empleados, quien pidió mantener su identidad en reserva.

La preocupación surge en medio de la posibilidad de que algunos actores del sector turístico reconsideren sus operaciones durante los meses con mayor presencia de la macroalga. Levi Williams, presidente de la Asociación Mexicana de Agentes de Viajes (AMAV), señaló recientemente que se analiza la posibilidad de concentrar operaciones en temporadas con menor presencia de sargazo, aunque hasta ahora no existe una decisión definitiva.

La actividad turística representa uno de los principales motores económicos y laborales de Quintana Roo. De acuerdo con información de Data México, administrado por la Secretaría de Economía, durante el primer trimestre del año la ocupación de mesero se colocó como la tercera con mayor número de trabajadores en la entidad, con aproximadamente 34 mil personas.

También destacan otras actividades directamente relacionadas con el turismo, entre ellas la de cocineros, con alrededor de 23 mil 200 trabajadores; recamaristas, con 16 mil 100, y mozos de hotel y restaurante, con aproximadamente 15 mil 100.

Para quienes dependen de estfe sector, una reducción en la llegada de visitantes puede reflejarse directamente en sus ingresos y oportunidades laborales.

Uno de los empleados explicó que algunos turistas modifican sus planes cuando encuentran las playas cubiertas de sargazo. Sin embargo, otros visitantes llegan conscientes del fenómeno y optan por aprovechar las instalaciones y servicios disponibles en los hoteles.

“Lamentablemente el sargazo se está acabando con las playas, pero muchos turistas vienen a relajarse, a tomar el sol y los servicios que ofrecen los hoteles como las albercas y amenidades”, comentó.

El trabajador recordó que durante la temporada baja del año pasado se registró una menor afluencia turística y consideró que durante este año podría repetirse un escenario similar.

Hoteles y autoridades municipales realizan labores constantes para retirar la macroalga de las costas, aunque los empleados reconocen que el volumen que llega diariamente puede superar la capacidad humana y operativa disponible.

“Entra maquinaria y un barco que se lleva el alga, pero aun así nosotros no podemos hacer nada, la cantidad es tan grande que ya no nos permite humanamente poder retirarla”, explicó otro trabajador.

Ante este panorama, en diferentes puntos de Quintana Roo se buscan alternativas para disminuir el impacto antes de que el sargazo alcance la costa. Trabajadores señalaron que en Playa del Carmen ya se prueban equipos y redes destinadas a capturar parte de la macroalga en el mar.

La expectativa del sector es que estas medidas permitan reducir las afectaciones sobre las playas y mantener el flujo de visitantes, particularmente en destinos donde miles de familias dependen directa o indirectamente de la actividad turística.

Mientras las estrategias continúan desarrollándose, los trabajadores aseguran que no tienen otra alternativa que mantener sus actividades y adaptarse a un fenómeno que, temporada tras temporada, representa uno de los principales desafíos para las costas del Caribe mexicano.

Ver en La Revista Peninsular →
© 2026 La Revista Peninsular